Durante más de siete horas los habitantes de la zona atlántica rionegrina estuvieron sin energía eléctrica. El gobierno adoptó medidas ante la emergencia y quiere saber qué es lo que falló.
El servicio para los usuarios de la zona atlántica se pudo restablecer en forma paulatina durante la madrugada pasada, luego de más de siete horas de corte.
"Faltó previsión" en las maniobras y hubo una "mala atención hacia la emergencia", indicó a "Río Negro" el titular de la cartera política. Puso como ejemplo que "tardó siete horas en dar respuesta" y dentro de ellas "cuatro horas para que la energía pase de Patagones a Viedma" donde están emplazadas dos instalaciones con transformadores interconectados.
Si bien la empresa dio cuenta de que la salida de servicio se produjo por inconvenientes en los vínculos extremos del abastecimiento del corredor atlántico Puerto Madryn-Sierra Grande, y Bahía Blanca-Pedro Luro, las justificaciones no convencieron al gobierno.
La sucesión de problemas se habría originado en una falla de la línea de alta tensión en la zona de Sierra Grande donde las cuadrillas tuvieron que recorrer el ducto por una extensión de 70 kilómetros. Por otro lado, se dijo que la falta de mantenimiento en estaciones transformadoras impusieron demoras en la transferencia de energía de una provincia a la otra.
Algunas fuentes revelaron que el gobernador, Alberto Weretilneck, expresó sus molestias al observar que anochecía y la interrupción se prolongaba.
Al parecer, las intermediaciones para que las distribuidoras bonaerenses cedan el fluido al Este rionegrino, tuvieron que impulsarse desde las autoridades provinciales a raíz de un supuesto desajuste en las comunicaciones entre la distribuidora rionegrina y la Cámara del Mercado Mayorista Eléctrico Argentino.
Frente a esta sucesión de fallas, el sábado por la tarde, el gobierno decidió atender la emergencia coordinando desde Defensa Civil una serie de acciones desde San Antonio Oeste para lo cual se mantuvo contacto permanente con todos los titulares de carteras ministeriales a fin de corroborar que los hospitales mantengan la reserva eléctrica mediante el uso generadores propios.
El jefe de la Policía Ariel Gallinger decidió mantener reforzados los controles "en situación de calle" que se había dispuesto en esta capital a partir de un operativo de seguridad montado inicialmente con el propósito de despejar inconvenientes en un clásico barrial de la Liga Rionegrina de Fútbol, entre Lavalle y Santo.
Aun así, la Policía recibió dos denuncias por robos a mano armada en esta capital, y la rotura de un vidriera en San Antonio Oeste. Las guardias se duplicaron a fin de evitar posibles desbordes. La vida cotidiana quedó desacomodada para la mayoría de la población en virtud de que los únicos sectores que pudieron mantener servicios esenciales fueron las grandes cadenas de supermercados, donde se agotaron los stocks de velas.
En San Antonio Oeste, Las Grutas y el Puerto de San Antonio Este el servicio estuvo interrumpido desde las 18 del sábado hasta poco antes de los dos de ayer.

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