Como cada año, la Fundación “Abrazarnos” se trasladó a la Escuela 76 “Juan Ambrosetti” de El Molulo para donar elementos adquiridos con el aporte monetario de instituciones privadas y profesionales de la Capital.
Llevaron 40 juegos de sábanas y 31 frazadas adquiridas con el aporte de varios estudios jurídicos, un estudio contable, un escribano y un médico de la Capital. Y se entregaron alimentos no perecederos donados por la Comisión de Jóvenes Abogados.
El acto solemne de entrega fue organizado por la directora de la escuela, Susana Nuñez. De este modo padres, docentes y alumnos transmitieron su agradecimiento a la presidente de la Fundación para que a su vez lo hiciera llegar a todos los que concretaron esta ayuda solidaria.
Precisamente la titular de “Abrazarnos” Rosa Bertoni indicó que todos los años los trabajos se abocan a esta escuela, debido a que conocen las diversas necesidades que poseen, ya que para el comedor escolar la provincia hace una entrega de alrededor de 3 mil pesos mensuales que no son suficientes para alrededor de 20 alumnos.
Desde hace cuatro años las personas generosas que se contactan con la Fundación realizan aportes con los cuales se logró colocar pisos en los albergues, cambiar colchones, colocar una bomba de agua -”Abrazarnos” sirvió de nexo con la Fundación Argentina por más que la donó este año y se hizo cargo de los gastos-, aprovisionar la despensa y ahora reforzar la ropa de cama.
También son de enorme ayuda sus padrinos, los empleados del Banco Central de la República Argentina que dos veces al año acercan todo tipo de donaciones, entre ellas útiles, alimentos, una notebook y becas para los alumnos que terminan séptimo año para que continúen la escuela secundaria. Igualmente la ONG “Aprendiendo bajo la cruz del sur” colocó internet y teléfono satelital.
A pesar de este apoyo de diferentes organismos, desde la Fundación aseguraron que el establecimiento está sumamente deteriorado: los pisos del comedor, la cocina, la despensa y el patio son de tierra y se forman lagunas cuando llueve. La dirección, que también es dormitorio de la directora y una docente, tiene goteras al igual que el comedor y las aulas. “Esperan ansiosamente la construcción del nuevo edificio por cuanto los adobes que datan, según me explicaron de 1946, están absolutamente desgastados existiendo posibilidad cierta de derrumbe”, dijo Bertoni.
También explicó que las chapas “vuelan” ante vientos fuertes, lo que provoca un constante peligro. Además sólo pueden gozar de agua corriente desde marzo a junio y desde este año, cuando fue colocada la bomba. Agregó, como ejemplo, que para la higiene personal existe un pequeño jarrito con el que se usa lo mínimo indispensable.
Según relataron los docentes y alumnos, caminan por lugares inhóspitos durante 14 horas desde y hacia sus hogares teniendo el régimen de escuela-albergue, dándose clases durante 20 días corridos, para descansar 10 días. La directiva y docentes, se desplazan desde la Capital y Humahuaca, en dos días de viaje.
“Sería muy importante que la nueva escuela sea reubicada porque hay lugares fiscales disponibles mucho más cerca de Tilcara y de las casas de los niños, donde el agua y la arena es inmediata”, dijo Bertoni, advirtiendo que si la concretaran en El Molulo nuevamente, se deberían acarrear estos elementos desde muchos kilómetros, implicando costos excesivos.
Desde la Fundación reconocen que las autoridades también están preocupadas pero la solución debe llegar “más temprano que tarde”.
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