El humorista alerta sobre requisitos ausentes.
Desde la tribuna del humor inteligente, Alberto Calliera promete un Gobierno con la calidad de la mejor harina: cuatro ceros. "Cero corrupción, cero pobreza, cero inseguridad, cero tristeza", auspicia. Y le habla al pueblo con discurso apelativo: "Vea amigo", comienza.
El consagrado humorista tucumano acompañó a LA GACETA a la Junta Electoral Provincial para averiguar cuáles son los requisitos que necesitaría reunir si quisiera hacer del MEE un partido en serio. El trámite fue breve: el organismo, como oficina del Poder Judicial, está en feria hasta mañana, así que en mesa de entradas se le entregó un instructivo. Pero a Calliera, más que las condiciones legales, lo que le llamó la atención fueron los requisitos que no le pidieron. Son esos sobre los que reflexiona aquí.
• ¿Carnet de conductor? No.
Para conducir un automóvil exigen licencia, pero no para conducir una provincia con 1,6 millón de pasajeros.
• ¿Examen psicofìsico? No.
A lo mejor el candidato no escucha o no ve las necesidades del pueblo.
• ¿Análisis de colesterol, rinoscopia, demencia... aunque sea soplar el alcoholímetro? No.
Y eso que Fernando de la Rúa se dormía conduciendo y que Menem ponía el guiño a la izquierda y daba vuelta a la derecha...
• ¿Hay que tener experiencia acreditada? No.
• ¿Y predisposición para el trabajo? Tampoco.
• ¿Buena presencia? No.
También están los ejemplos de Gumersindo Parajón y del presidente de Uruguay, José "Pepe" Mujica.
• ¿Certificado de estudios y de comprensión de textos? No.
Digo, a lo mejor el postulante no entiende un simple cartelito como el de los jubilados, que dice: "Necesitamos el 82% móvil".
• ¿Se debe presentar alguna clase de garantía? No.
Es a sola firma.
• Hay que saber firmar, pero ¿hay que leer lo que se firma? No.
El ejemplo del ministro de Salud, Pablo Yedlin, con el "Caso Funsal" es prueba de ello.
• ¿Hay que cumplir horario o marcar tarjeta? No.
• ¿Es cierto lo de "si así no lo hicieras, Dios y la patria os lo demanden? Pregunto porque jamás he visto una demanda de esa naturaleza. Lo que sí parecer ser cierto, es que consiguiendo un carguito de senador nacional, se puede conseguir una inmunidad estupenda.
• ¿Pasa algo si no cumplo con las promesas electorales? Nada.
El jurado de ShowMatch es más severo: te echa al primer tropezón.
• ¿Y cómo es la jubilación? Ya no hay régimen especial, pero puede decirse que muchos gozan lo que sería igual al 100% móvil, con solo un par de meses en el cargo.
• Si voy a la cancha, al teatro, al cine... ¿tengo que pagar entrada? Sí, pero no se acostumbra.
• ¿Puedo estacionar donde quiera? No, pero sí se acostumbra.
Una última. Si me entusiasmo con el cargo y la gente me sigue votando, ¿puedo modificar la Constitución y seguir gobernando?
Y, vea amigo... Nunca se me ocurrió meterme en política. Pero ahora, viendo y considerando las enormes ventajas y las nulas exigencias, no sería mala idea...


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