Vecinos de la zona de 447 y 29 alertaron por una baja en las napas y reclamaron que se completen las obras de conexión a la red
El barrio se constituyó hacia 1950, se desarrolla entre el Camino Belgrano y la calle 31 desde 446 hasta 454. Siempre mantuvo un claro perfil rural con casas muy distanciadas entre sí, pero en los últimos años la masiva población de los terrenos, enfrentó a sus habitantes con las necesidades propias de la urbanización y, según dicen, "las napas se están secando por el alto consumo".
La gente de la zona consignó que la instalación de las cañerías se realizó hace tres años y remarcó que es imperioso que se complete la conexión de agua corriente antes de que llegue el verano porque en esa época se profundizan los inconvenientes.
"En 28 y 446 hicieron el pozo y hasta pusieron los motores, pero en los últimos tiempos se los robaron y hasta tiraron animales muertos en la perforación", contó una vecina.
Una de las mayores preocupaciones está vinculada con la posible contaminación del agua que consumen. "Tampoco tenemos cloacas, entonces las perforaciones están muy próximas entre sí y pensamos que puede haber filtraciones, ya hubo muchos vecinos con infecciones urinarias que podrían ser una consecuencia de eso", dijo Nélida Durand, otra de las personas que reclama la obra de agua.
Según informaron los vecinos, realizaron varios reclamos ante las autoridades pero hasta ahora nadie tomó cartas en el asunto y el paso del tiempo deterioró algunas instalaciones. "Hay cuadras en las que van a tener que poner las cañerías de nuevo porque por ejemplo en la calle 449 rompieron los caños al arreglar las zanjas", sostuvo Isolina Carelli, vecina de esa zona desde hace 69 años.
Pablo Poggio, delegado de City Bell, informó que todavía no se completaron la obras en la zona, "falta instalar unos mil metros de cañería y todavía no se colocó el motor en la perforación, por eso no se habilitó el agua corriente", apuntó el funcionario.
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