Ahora, junto a su marido piden que les otorguen el terreno donde todavía mantienen el carro que les sirvió de abrigo durante meses a ellos y siete menores: un hijo de la pareja y seis sobrinos.
Y relató que “mientras tanto, los vecinos de ambos lados del carro donde vivíamos nos invadieron el poco terreno que teníamos y nos cercaron por completo”.
La humilde mujer explicó además que “nos prometieron un terreno en Atocha, que parece que va a salir dentro de poco, pero nosotros queremos que nos den el terreno donde estábamos, porque mi marido presentó un proyecto de microemprendimiento y aquí los podríamos desarrollar”.
Por último, Valeria advirtió que “si nos vamos a Atocha, no tendré con quién dejar a los chicos al salir. Porque aquí a pocas cuadras tengo a mi madre, mi suegra y mi hermana, que me los ven cuando tengo que hacer alguna diligencia. Solo pedimos que alguien nos escuche las razones que tenemos, que son atendibles”.
Comentá la nota