La procuradora general Liliana Piccinini dijo que el juicio al juez Pablo Iribarren es “un proceso establecido en una ley especial K2434, en el que se deben respetar todos los parámetros del debido proceso, entre ellos el derecho de defensa en juicio.
“En adelante se desarrolla la prueba y se analizará si lo que él expresó en su descargo es atendible. Hasta el presente, la prueba del mal desempeño es abundante y contundente", aseguró la jefe de los fiscales rionegrinos.
En relación a lo que ha ocurrido en las audiencias de debate y la actitud desplegada por la defensa, la procuradora estimó que "es una cuestión de estilos, cada profesional elige su estrategia y el modo de llevar adelante su labor. Lo grave es cuando se opta por un estilo y modo de defender que no se corresponde con el juicio en el que se está actuando”.
“Este es un enjuiciamiento político, no es un proceso penal. Aquí se debate y se decide si un juez (que tiene un cargo inamovible, hasta que dure su buena conducta) ha perdido los atributos o las condiciones para seguir siendo juez la defensa tiene que acreditar que aún posee esos atributos, que no los ha perdido, y esa tarea se lleva adelante, principalmente, demostrando respeto por las instituciones, de modo serio y a tono con la gravedad de lo que se está tratando en este juicio. No se demuestra a los gritos, ni con interrupciones, mucho menos con dilaciones".
Requerida su opinión sobre el malestar del padre de dos de las víctimas Ulises González, por las expresiones vertidas por Iribarren cuando pidió declarar después que lo hiciera él como testigo, la procuradora expresó que "el malestar del señor González y de otros familiares que concurrieron a las audiencias está sobradamente justificado. No era necesario lo que ocurrió allí. El señor González se limitó a responder lo que le preguntaron, con mucho respeto y visiblemente consternado, pudo decir muchas otras cosas, contar otras situaciones que tuvo que vivir y soportar, sin embargo no lo hizo y luego le tocó oír lo que el juez Iribarren creyó conveniente acotar o agregar en su defensa”.
“No era ese el momento, el enjuiciado puede hablar hasta el último minuto del juicio. Hubiera sido, a mi entender sí, oportuno en ese momento pedir la palabra para aclarar una circunstancia que narró el señor González como llamativa y que consistió en el momento que el juez le dio el pésame por la muerte de sus hijas y mientras lo hacía se sacaba los zapatos y dejaba al desnudo sus pies. Pero como antes dije, cada profesional aconseja a su cliente con su estilo y su estrategia y es artífice de los resultados" puntualizó la jefa de los Ministerios Públicos”.

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