La defensora del Pueblo de Río Negro, Ana Piccinini, le pidió hoy al gobernador Miguel Saiz “que gobierne” y que se preocupe por saber “quién dio la orden para reprimir a una barriada con balas de plomo”. Aseguró que Bariloche “implosionó por la ausencia del Gobierno” y que la ciudad está “atomizada, anárquica, porque no hay institucionalidad”.
“Y entre las cosas que le estoy exigiendo en estos últimos días es que le diga al Pueblo de Río Negro quién dio la orden de reprimir en Bariloche a una poblada, o a un grupo de vecinos o a un grupo de barrio que preguntaba a la policía por qué había muerto un chico de 15 años en manos de la policía con un tiro en la nuca que le salió por la frente”, añadió.
Señaló que “en vez de estar peleándose con Bautista Mendioroz, el Gobernador debería preocuparse y ocuparse para saber realmente qué está pasando con la conducción de su policía”
“Yo quiero que el Gobernador esté ocupado y preocupado por saber quién dio la orden para reprimir a una barriada con balas de plomo, y no de goma, que terminaron con la muerte de tres ciudadanos barilochenses”, agregó.
“Y qué va a hacer el Gobernador con Bariloche—continuó—, qué va a hacer con toda esa barriada marginal, qué políticas activas de gobierno después de 6 ó 7 años que gobierna va a implementar para incluir a este sector de Bariloche en el circuito económico de Bariloche”.
También preguntó qué va a hacer Saiz con el jefe de la policía, con el secretario de Seguridad, con el ministro de Gobierno, “un ministro cobarde, que no solamente no usa la Constitución que le permite presentarse espontáneamente a la Legislatura para explicar, sino que además explica 20 días después con un cuestionario preconstituido, yo quiero saber eso, yo lo quiero escuchar hablar de eso al Gobernador, quiero escucharlo hablar de la obra pública, qué pasa con estas auditorías, quiero saber de los expedientes”.
Aseguró que (el Gobierno) “tiene a todos los ministros sospechados. No es que Mendioroz sospecha de los ministros del Gobernador, la ciudadanía sospecha de los ministros del Gobernador”.
Dijo que el Órgano de Control “está agotado de pedirle respuestas al Gobernador, de pedirle respuesta institucional a este Gobierno”. ¿Nosotros qué le pedimos permanentemente desde el Órgano de Control a este Gobernador, a través de distintas recomendaciones y demás? Siempre le pedimos institucionalidad. ¿Esto qué significa? Que gobierne. Que gobierne, significa.
Piccinini asevero que Bariloche “implosionó por la ausencia del Gobierno. La ciudad está mal. Nosotros tenemos que ayudarlo entre todos a Bariloche porque está atomizado, anárquico, porque no hay institucionalidad”.
“¿Por qué los vecinos se empiezan a pelear entre ellos?”, preguntó. “Porque no está el Gobierno, no está el Estado que controle, que cohesione, que promueva, que distribuya. No está. El Gobernador de la Provincia y sus ministros no existen en Bariloche”.
La Defensora confesó que le “pone muy mal que él (Saiz) esté cansado, porque no se puede dar el lujo de cansarse, absolutamente de nada, porque asumió la responsabilidad de ser el primer ciudadano de esta provincia, entonces la tiene que gobernar, y tiene que trabajar desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche sin parar, porque la provincia de Río Negro está mal, está todo bajo sospecha, y no hay preocupación ni ocupación del Gobernador en las cosas fundamentales de los rionegrinos”.
Señaló que “hay mucha soberbia y mucha impunidad, y durante muchos años, yo lo dije en mis informes in voce porque lo constaté, es una visión empírica, probada. Es tanta la impunidad en el manejo de la cosa pública que terminan manejándola como si fuera personal, como si el gobierno fuera propio, como si ellos fueran los dueños. Por eso los ministros se enojan cuando alguien pide la intervención de un Órgano de Control, o cuando un Órgano como el que conduzco o el que conduce Casariego cumple su función”.
Informe del ANMAT
Por otra parte, Piccinini manifestó preocupación por “la manipulación que realizan empresarios y funcionarios respecto a un informe del ANMAT” y sobre la “ofensiva de la empresa Flavors y sus socios, quienes utilizan desviadamente informes del ANMAT para esconder la realidad”.
Señaló que “pasaron más de dos años del inicio de la causa Flavors/Massily y aún está pendiente que los funcionarios responsables de las áreas de Salud y Familia expliquen por qué dictaron resoluciones y omitieron controles que permitieron excluir del sistema nacional de control de alimentos a los productos de esas empresas durante años y que, luego, adquirían a través de licitaciones”.
Según la titular del Órgano de Control, “sorteaban habitualmente todo control administrativo de sucesivos Ministerios, Secretarías, Subsecretarías, Direcciones, incluso luego que esta Defensora del Pueblo en persona lo pusiera de resalto, permitiendo que materia prima, sin origen conocido a la fecha, llegara a la mesa de las familias de menores recursos”.
La Defensora recordó que ella explicó y acreditó que ello “sería una maniobra tendiente a armar un esquema de contratación que tendría como único fin succionarle recursos económicos –dinero- al Estado provincial mediante la adquisición de productos, sin la debida calidad, origen, acreditaciones, controles y/o certificaciones mínimas que debe contener un alimento destinado al consumo humano, con el agravante que aquí se destinaban a los ciudadanos más necesitados y ratifico todo esto”.
Advirtió además que “parecería ser una buena noticia ahora, para la ministra de Salud, Cristina Uría, que la leche no provoque daño a la salud. Yo me preguntaría: ¿Provocaba algo? ¿Cumplía con exigencias nutricionales de los pliegos? No lo sabemos”.
“Lamentablemente, se pretende pasar al olvido el informe brindado por el Instituto Nacional de Alimentos -en septiembre de 2008- cuando sobre la calidad de los alimentos sentenció que el Estado de conservación era malo y que, según las observaciones macroscópica y microscópica, contenía tierra, pelos de rata o ratón”.
Finalmente Piccinini concluyó: “Habiéndonos rechazado la posibilidad de participar en el proceso como querellantes en la defensa de los consumidores, vemos cómo pasa el tiempo y los responsables pasean tranquilamente sin consecuencia cierta”.



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