La picadita del viernes: dichos e imágen de una semana "brava"

¿Del dicho al hecho?. Parece que la frase que patento en la semana que termina la concejal Sanchez, con la que sembró una complicada sensación de duda en relación a las motivaciones de muchos de sus pares para aprobar el Controvertido Código de Ordenamiento Urbano; se corporizó en la disputa sindical platense.
En la ciudad, empezó a circular un particular billete que hace referencia a un sindicalista local, extraña moneda con la que un comensal –dicen- intentó saldar deudas en un reconocido Restaurant de la zona de Plaza Paso, aunque la imitación no pasó el filtro. Parece que sólo sirve para sugerir vaya uno a saber qué, pero de valor de cambio, cero.

A propósito de comensales, en el mismo coqueto Restaurant, se dejaron ver en las últimas horas, un par de escenas también (algo) sugestivas, aunque ajenas a la creación falsificada de un billete ilustrado con la cara de un sindicalista y raras impresiones.

* Un alto funcionario Judicial que supo tener vinculaciones con el actual intendente platense, Pablo Bruera, charloteaba con su antecesor ministro del Gabinete K dispuesto, parece, a empezar a jugar en el mismo equipo. Dicen que tras la reunión, mandaron imprimir la credencial K, espacio en el que –almuerzo de por medio- el hombre de la balanza y los ojos vendados selló el compromiso para su futuro inmediato.

* Aunque en su mundo, se vio también a un empresario mediático platense almorzando con un diputado del PRO. Parece que éste último contaba sus penurias, ante el creciente malestar que existe en la meca de su partido, la Capital, por su abierto –y sin matices- acercamiento al titular del bloque oficialista de la Cámara Baja; y que el primero, de inocultable llegada a la gestión Municipal, trataba de convencerlo de que las denuncias de graves hechos de corrupción que recaen sobre calle 12, no son más que una vil campaña para esmerilar el apellido del alcalde, mencionando a gente de su propia sangre.

* Hablando de calle 12, la denuncia de Sanchez no sólo cayó (muy) mal entre sus pares, sino en el círculo más íntimo del alcalde platense. Aunque el oficialismo no se enojó con la concejal opositora, sino con el dueño del equipo.

Desde el frente opositor, despotricaban alegando que Sanchez estaba "en la puerta" del recinto, "y con sólo llevar a su bloque a las bancas, el oficialismo no hubiese impuesto la reforma del COU!". ¿No será que lo que dice haber visto, más que una ilusión, haya sido real, y a su nombre?, devolvían la gentiliza. No fue la única bronca que disparó la ocurrente visión de la concejal que creyó ver, en alguno de sus pares, "el signo pesos" grabado en sus retinas. En el Ejecutivo también trinaban: "Con estos acuerdos del Capitán del "Hay equipo", les paga todo el año y salen a decir cualquier cosa por los medios, y tenemos que venir nosotros a arreglar las cagadas de este pibe".

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