Desde que asumió en enero, el presidente perdió veinte puntos. Su aprobación ahora es del 46% y su reprobación, del 47%.
La encuesta, realizada por Ipsos Apoyo Opinión y Mercado, revela el duro momento que vive el ex dirigente de los cocaleros. “En agosto, la aprobación del presidente Morales es de 46% y la reprobación es de 47%”, informó la empresa encargada del estudio. Según la misma compañía, a principios en enero el apoyo a Morales, en el inicio de su segundo mandato de cinco años, era de 66% en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, las ciudades más pobladas de Bolivia.
Los datos no establecen si la prolongada huelga de Potosí, que mantuvo un corte de rutas con el interior del país y con las fronteras con Argentina y Chile, influyó en la caída de la aprobación de Morales. Sin embargo, en la encuesta de Ipsos de julio el jefe de Estado alcanzó una aprobación del 55%, que cayó notablemente durante el último mes.
En ese contexto negativo, pero sin hacer ninguna mención a la caída de su imagen en la opinión pública, el presidente embistió ayer contra Perú y le reclamó al gobierno de Alan García que expulse a un ex gobernador acusado en Bolivia de corrupción, llamando a que el territorio peruano “no se convierta en un refugio de delincuentes bolivianos que tienen deudas con la Justicia”. Morales se refirió al caso del ex gobernador de La Paz, Luis Alberto Valle, que fue detenido hace una semana en Lima por permanencia ilegal. “Judicialmente, no hay otro camino que la expulsión en frontera para que sea detenido por la Policía y entregado a las autoridades nacionales”, aseveró ayer el presidente boliviano.
“Así como Bolivia deporta a ciudadanos peruanos que ingresan ilegalmente al país, lo mismo debería pasar con Valle”, declaró Morales en una conferencia de prensa en el aeropuerto de La Paz, al volver de una visita a Corea del Sur, donde concretó proyectos para explotar litio boliviano.

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