El presidente del Superior Tribunal de Justicia brindó ayer su mensaje en la Legislatura de Chubut. Fue un discurso con gran poder de autocrítica, pero también mencionó prácticas totalitarias de otros poderes, que pretenden “erosionar” al Judicial.
Como presidente del Superior Tribunal de Justicia de Chubut, Jorge Pfleger dirigió ayer el mensaje anual del máximo órgano judicial ante la Legislatura de la provincia. Sostuvo que este es “el momento en que se produce la más profunda crisis de fiabilidad en la institución que me ha tocado presidir” y sobre esa base desarrolló una importante autocrítica institucional.
“La frontera entre la sociedad civil y este órgano del Estado ha pasado de ser una mera distinción conceptual, para convertirse en un abismo real”, admitió el magistrado y dijo que la disociación del Poder Judicial y la sociedad es a causa de sus propias acciones. Así, el esfuerzo y responsabilidad judicial debe centrarse en cambiar esa realidad ya que de no restañar tal grieta, las consecuencias serían la barbarie y la anarquía, manifestó.
Sindicó la barbarie como el avance de quienes predican el orden a toda costa, pidió el sostenimiento de la ley “por la memoria” y agregó que tan grave como la barbarie es la anarquía, por cuanto la vida social sin orden no es vida libre. “No hay jueces garantistas ni jueces severos. Hay sólo jueces que han de atenerse a la Constitución en toda su dimensión, dimensión que contempla el universo todo, el freno a la fuerza sin ley del que la ejerce, pero también la protección a la seguridad de colectivo social cuando es agredido”, sostuvo, planteando también la “defensa de las minorías”.
Respecto a su alusión a un entramado social disociado de lo judicial, planteó que no hay fiscales de la venganza sino magistrados que deben ejercer el poder de persecución bajo la norma, “que siempre autolimita”. También subrayó que no hay nada diabólico en los defensores públicos y privados, ya que ejercen la misión fundamental de velar por el cumplimiento de las garantías.
FALLAS EN LA COMUNICACION
Después de expresar tales conceptos, consideró que el Poder Judicial no ha sabido comunicarse con la sociedad ni estrechar los lazos con el periodismo como vaso comunicante y marcó en tal sentido un trabajo hacia adelante. En esta falencia también incluyó el diálogo con los abogados, para bregar por un Poder Judicial abierto sobre el que pidió el abandono de actitudes corporativas cerrándose ante los ataques.
Sin aludir a cuestiones personales, ya que el año pasado sufrió amenazas y escraches vinculadas con un clima político caldeado, Pfleger marcó la memoria como fundamental al enunciar que el Poder Judicial ha soportado una tarea erosiva que ha tenido como actores principales a algunos miembros de otros poderes públicos que se dedicaron no sólo a la crítica feroz, sino que acudieron las más de las veces a las vías de hecho para denostar o intentar condicionar al Poder Judicial.
Habló allí de una campaña sistemática de agravio para advertir que “el Poder Judicial del Chubut no claudicará frente a los intentos antirrepublicanos que buscan, como han buscado los totalitarios de la tierra, una organización al guante”, y que “guste o no, cabe al Poder Judicial una función contra-mayoritaria: el control constitucional”.
Sostuvo en tal contexto la disposición a dialogar con los demás miembros del cuerpo gubernativo estatal sobre temas en común: la discusión de un nuevo orden procesal, nuevas fórmulas de acceso al sistema de justicia en general, y lo que subrayó como la “exigencia de la hora”: el Procedimiento Penal Juvenil, y el juicio por jurados.
Pflejer marcó como otro desafío el control de la gestión judicial, apoyó el reclamo de reivindicación laboral del sector --a lo que ancló como necesidad imperiosa el diálogo con la Asociación de Magistrados y Funcionarios- y marcó como exigencia el diálogo democrático, sincero y comprensivo con los trabajadores judiciales. Y concluyó su mensaje reiterando la demanda de autonomía financiera para el Poder Judicial.
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