Petroleros reivindican a Segovia y piden a Federación devolver las llaves del sindicato

El ex secretario general del Sindicato Petrolero Santa Cruz, Héctor Segovia, fue recibido como un ídolo en la asamblea de autoconvocados que se celebró ayer por la tarde junto al Bridasaurio de Pico Truncado. Un año antes, había sido vituperado por la mayoría de las bases generándose un clima de inestabilidad que derivó en la intervención del gremio por parte de la Federación, a la que ahora se le pide devolver las llaves.
En la asamblea de petroleros autoconvocados que se realizó ayer en Pico Truncado se desplegaron numerosas banderas argentinas y pancartas con frases críticas a la Federación.

Caleta Olivia (agencia)

El nuevo capítulo del constantemente convulsionado sindicato fue protagonizado por unos 1.500 manifestantes, entre afiliados, familiares y referentes de otros sectores gremiales (como ATE) y motorizado por un grupo de delegados de Pico Truncado, Caleta Olivia, Las Heras y Río Gallegos.

La lista de menos de una decena de oradores fue cerrada por el propio Segovia, quien hace un año fue destituido junto con el resto de la comisión directiva y por muchos meses permaneció en el ostracismo.

Pero ayer reapareció exultante y fue quien mocionó dar plazo hasta el miércoles a la Federación Argentina de Petróleo y Gas Privado para que entregue las llaves del gremio. Caso contrario --algo que fue aprobado a mano alzada por la asamblea-- se realizarán medidas de fuerza, aunque no precisó de qué tipo.

El dirigente también propaló por altoparlantes los nombres de varios dirigentes que lo acompañaron en su cercenada gestión y ahora son colaboradores de Carlos Flaquier, el cual hasta hace pocos días cumplía el rol de interventor y ahora se le asignó la figura de principal referente de la Comisión Normalizadora.

Segovia pidió un repudio para sus ex aliados, citando entre otros a Retamozo, Navarrete, Góngora y Méndez, a quienes acusó de “traidores”.

Inmediatamente después de finalizar la asamblea, dijo a Diario Patagónico, a modo de sinceramiento, que “los compañeros me están reconociendo nuevamente, no porque haya sido tan bueno (como dirigente), sino porque ellos (los de la intervención) no hicieron nada. Si hubieran hecho algo la gente no me hubiera convocado. Ahora la asamblea fue soberna y si el miércoles no nos dan una respuesta al pedido de devolución del sindicato, nos veremos obligados a iniciar medidas de fuerza”.

EL ENTORNO

En rigor, quienes habían convocado a esta asamblea esperaban contar con cerca de 4.000 afiliados tal como ocurrió en la multitudinaria convocatoria celebrada meses atrás en el acceso a Cañadón Seco, con lo cual quedó en evidencia que subsisten discrepancias internas entre las bases y sus delegados.

No faltó quien horas antes se ocupara de llamar a distintos medios para advertir que ya estaba en un Facebook la filmación de una columna de numerosas unidades de Gendarmería Nacional que se dirigían hacia Pico Truncado para impedir la realización de la asamblea, a modo de lograr una mayor convocatoria.

Lo cierto es que en el sitio de la reunión no se observó la presencia de ningún gendarme y, además, salvo algunas minúsculas escaramuzas que pasaron casi desapercibidas, no se produjo ningún tipo de incidente.

POSTURAS

El encuentro se inició con la entonación del Himno Nacional Argentino, con un gran despliegue de banderas, en tanto que previamente se habían colocado pancartas repudiando a la Federación.

Luego se escuchó a varios delegados, entre ellos Juan Carabajal, Alvaro Santana, José Almonacid, Francisco Marín y Luis Cárdenas, este último liderando al grupo que arribó desde Río Gallegos. Los mismos, indistintamente, solicitaron la expulsión del grupo interventor y también que se restituya a la comisión directiva que encabezaba Segovia, para que ésta a su vez, haga el llamado a nuevas elecciones a fin de normalizar el gremio.

Hubo también abucheos para el gobernador Daniel Peralta, sobre todo cuando se difundió el audio de las declaraciones radiales que había formulado el abogado caletense César Amaya cuando dijo que no le correspondía el derecho de haberse inmiscuido en cuestiones sindicales.

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