Un Petit Verdot fue elegido como el mejor vino de la cosecha 2010

Un Petit Verdot fue elegido como el mejor vino de la cosecha 2010
Así lo determinó el comité de expertos de la Evico, que este sábado presentó los resultados de su evaluación anual.

Una vez más, el vino tinto quedó entre los mejores seleccionados del ranking que propuso la Evaluación de Vinos Cosecha de este año, la Evico 2010. Pero en vez de los extendidos y alabados Malbec, le tocó el turno a un Petit Verdot.

Se trata de un varietal que hasta hace poco se usaba solamente para cortar otros vinos. El Petit Verdot otorga un color intenso y eso que los conocedores llaman “estructura”: amargor, acidez y dulzor, que consiguen que un vino parezca más espeso que el agua.

Pero tan poco difundido está este tinto, que “en Argentina hay solamente 450 hectáreas de Petit Verdot, de las cuales 200 están en Mendoza, explicó la ingeniera agrónoma Claudia Quini. Lo dijo al introducir el último caldo de los quince (ver cuadro) que eligió el jurado para compartir con unas 400 personas que asistieron ayer a la Evico 2010, en el salón de Finca Don Miguel, ubicado en Luján de Cuyo.

En la degustación dirigida ya habían pasado cuatro vinos blancos, entre los que sorprendió un trivarietal Torrontés-Viognier-Chardonnay, que el jurado puntuó con 88, en la escala del 1 al 100.

Aunque el comité evaluador destacó que La Rioja y San Juan incrementaron este año el puntaje de sus vinos blancos, este trivarietal tuvo su origen en una viña de San Martín (40%) y otra de Tupungato (60%).

También habían pasado diez vinos tintos, entre ellos dos Malbec que obtuvieron el mayor puntaje de la degustación hasta ese momento: 91 puntos cada uno. El primero fue un vino de alta gama producido parrales orgánicos de Chilecito (La Rioja), que se vende a 250 pesos la botella en el mercado argentino. El otro Malbec que llamó la atención del jurado y los participantes había nacido en Altamira, San Carlos.

Nadie sabía que el comité decidió dejar para el final el plato fuerte de la Evico 2010: un Petit Verdot de guarda, originario de Agrelo, Luján de Cuyo. A la vista, contó Claudia Quini, tiene tonos “negruzcos atractivos”, notas aromáticas florales y otras que recuerdan al arándano, al tomillo y a las frutas maduras. “Muy elegante dulce y armónico, de muy buena calidad”, concluyó la ingeniera agrónoma. El jurado puntuó este vino con 92, lo que habla de un producto de calidad excelente.

Como en el resto de los casos no se difundió el nombre de la bodega, porque “no se trata de un concurso sino de una evaluación de cosecha”. Tampoco se pudo saber el precio que este producto tiene en el mercado.

Antes de seleccionar los 15 mejores vinos, el comité de expertos degustó 160 muestras cosecha 2010, provenientes de La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén y Río Negro.

El secreto de la calidad

Ha sido notable la mejora continua de los vinos argentinos en los últimos 21 años. Pero la causa de esta mejora no debe encontrarse solamente en la compra de modernos equipos para las bodegas, sino también en “la apertura de los empresarios, que han permitido la salida de los enólogos a otros países”, dijo Carlos Tizio, vicepresidente de Bodegas de Argentina.

“Fue fácil comprar y traer la tecnología, pero fue por capacitación que conseguimos alcanzar y sobrepasar a competidores, pero no sólo en volumen sino, lo más importante, en precio”, agregó el representante de la entidad empresarial que organizó el equipo, junto con la Asociación de Profesionales en Enología y Alimentos de Argentina (APEAA), la Facultad Don Bosco de Enología y Ciencias de la Alimentación (Universidad Católica de Cuyo) y la Facultad de Enología y Agroindustria de la Universidad Juan Agustín Maza.

Antes de Tizio, el ministro de Producción de la provincia, Raúl Mercau, había destacado el “ cambio cualitativo y también cuantitativo” que generó la vitivinicultura local en las últimas décadas: “Por cuestiones profesionales viajé a Colombia en el 2002, cuando allí eran más conocidos los vinos chilenos. A medida que pasaban los años comenzó a hablarse de Malbec. Y es la forma en que un colombiano de sectores empresariales conocía Mendoza”.

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