El petit Napoleón pone la cara ante la derrota

Como parte de su plan de reformas posterior a las elecciones regionales, el presidente galo prometió penas más duras para los jóvenes delincuentes y la eliminación del velo en lugares públicos "por una cuestión de igualdad".
La primavera será radicalmente distinta para unas dos mil mujeres en Francia si el gobierno del presidente Nicolas Sarkozy cumple su propósito de prohibir lo más pronto posible el uso en todos los espacios públicos del burka, tipo de velo islámico que cubre el cuerpo de la cabeza a los pies. El 5% de la población que vive en Francia es musulmana y Sarkozy está convencido de que esto, sumado a que siete millones de habitantes son originarios de África, supuso un vuelco en la cultura francesa en menos de una generación. Según datos oficiales de 2008, en las regiones de París y Marsella, las más pobladas del país, más de la mitad de los menores de 15 años nació en África. El líder conservador vinculó estos cambios a la dura derrota que acaba de sufrir en las elecciones regionales y por eso su empeño por restaurar la imagen del "ser francés". Esto incluye vetar por ley el burka, uno de los principales símbolo del integrismo islámico.

En sus primeras declaraciones públicas tras el revés del partido oficialista, la Unión para un Movimiento Popular (UMP), en los comicios del domingo pasado, el mandatario reconoció que comprende "la impaciencia de los franceses", pero aseguró que mantendrá en curso su plan de reformas porque "nada sería peor que cambiar de rumbo y arruinar los esfuerzos que se han hecho".

Sin referirse a la derrota que conmocionó a sus aliados conservadores y avivó la disidencia dentro del UMP, Sarkozy dijo ante su Consejo de Ministros que llevará adelante las tareas que impuso a su gobierno: la reforma del sistema de jubilación, lograr "la medicina de proximidad", endurecer las penas a delincuentes juveniles y prohibir el velo integral, "en aras de la defensa de la laicidad y de la igualdad entre hombres y mujeres".

El presidente declaró a mediados de 2009 que el burka "no es bienvenido en Francia" y encargó a 32 legisladores que busquen la manera de limitar su uso. Ayer habló por primera vez instaurar "una prohibición por ley" de la vestimenta.

Declaró que si los franceses emitieron un voto de protesta –que según la lógica presidencial habría ido a parar al ultraderechista Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen–, o engrosaron la abstención (49%), fue porque "durante demasiado tiempo la sociedad francesa cedió sobre sus valores, permitiendo atentados contra la laicidad y la igualdad entre hombres y mujeres, y dejando que la violencia invada la escuela".

La comisión parlamentaria entregó sus conclusiones, recomendando que no se tolere la burka en las oficinas públicas, ya que "en Francia está prohibido llevar símbolos religiosos visibles". En febrero, el ministro de Inmigración, Eric Besson, refrendó un decreto por el cual se niega la ciudadanía francesa a todo hombre que obligue a su esposa francesa a llevar el burka.

Con todo, la postura de Sarkozy no es unánime entre los diputados de la coalición oficialista ni entre los de la oposición. Muchos piensan que el velo es minoritario en el país y que no hace falta una ley expresa para prohibirlo. Otros opinan que en las calles una mujer puede vestir como quiera. Según un sondeo publicado ayer, casi el 60% de los votantes franceses preferirían que la izquierda ganara las presidenciales en 2012.

Al Qaeda recibe perdón libio y castigo saudí

Seif al Islam, primogénito del líder libio Muamar al Khadafi, se anotó un punto en su labor de reconciliación interna y pacificación de los grupos islamistas armados del país. Presidente de la fundación humanitaria que lleva su nombre, Seif anunció ayer que las autoridades liberaron a 214 militantes que prometieron abandonar la lucha armada contra el gobierno de su padre, incluidos tres dirigentes del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), que tiene lazos con la red Al Qaeda. Otros 232 activistas recuperarán próximamente la libertad "después de que se confirme que no representan ningún peligro", mientras que otros 409 permanecerán en las cárceles libias. De diferente manera enfrenta Arabia Saudí a la oposición extremista armada. El Ministerio del Interior de la potencia petrolera reveló que en febrero fueron detenidas 100 personas que presuntamente integraban una célula de Al Qaeda relacionada con la rama yemení del grupo liderado por el saudí Osama bin Laden. También fueron arrestadas otras 12 que planeaban realizar atentados contra instalaciones petroleras en El Yobeir, en el noreste del país.

Comentá la nota