Se sacó dos pesos de encima

Fernando Laborda

En 24 horas, Ricardo Alfonsín se sacó dos pesos de encima: la conflictiva relación con el socialismo y las incómodas preguntas sobre economía. La fórmula Alfonsín-Binner ya forma parte del pasado y no habrá duelo alguno por su muerte. Desde ahora, Alfonsín deberá explicar lo que piensa hacer si llega al gobierno nacional y Binner tendrá que resolver si acepta o no ser el candidato de una coalición de fuerzas centroizquierdistas, encabezada por Luis Juez, Fernando Solanas y Margarita Stolbizer.

Con la confirmación del economista Javier González Fraga como compañero de fórmula de Alfonsín, la tarea del candidato presidencial radical de explicar su propuesta será menos complicada. También podría resultarle más sencillo acercar a sectores del peronismo no kirchnerista a su postulación.

Nadie había pensado en el radicalismo en González Fraga hasta pocas horas atrás. Todas las miradas se dirigían al ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Hay quienes aseguran que hombres de Alfonsín se habrían acercado a González Fraga para que persuadiera a Lavagna de ser candidato a vicepresidente y que, finalmente, Lavagna terminó convenciendo al ex presidente del Banco Central de que fuera él quien se postulara. La relación de González Fraga con Lavagna es muy buena desde hace mucho tiempo, a tal punto que, cuando fue candidato presidencial en 2007, Lavagna anunció que González Fraga iba a ser su ministro de Economía si llegaba a la Casa Rosada.

Las relaciones del flamante número dos de Alfonsín no se agotan allí. Ha sido consultado por figuras políticas de la talla de Francisco de Narváez y del propio Binner .

Pero lo más relevante que le aporta la elección de González Fraga a Alfonsín pasa por la economía. Que al candidato presidencial radical no le fascinan los números es un secreto a voces. También es reconocido por todos que, en el contexto actual, donde la inflación es un problema real, el fantasma de la hiperinflación que sufrió Raúl Alfonsín en 1989 podía reaparecer en la campaña electoral.

Ahora, Alfonsín tendrá un vocero en materia económica, a lo que se sumará la posibilidad de que Lavagna ayude desde algún lugar. ¿La Cancillería, tal vez? ¿La Jefatura de Gabinete, eventualmente? Son sólo hipótesis remotas, pero que permitirán alejar los temores que despierta la candidatura de Alfonsín en el terreno donde sucumbió la gestión presidencial de su padre.

Hay un rasgo que allegados a Alfonsín, como Ricardo Gil Lavedra, destacan de González Fraga: "Al margen de su prestigio profesional, es un caballero". Pero hay algo más: siempre le gustó la pose del heterodoxo, a tal punto que, igual que Alfonsín, a principios del año pasado, se mostró a favor de utilizar las reservas del Banco Central para pagar deudas del Estado, aunque se opuso a emplearlas con otros fines que implicaran una expansión monetaria.

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