Finalmente, y pese a la promesa del gobernador de la Provincia, Juan Manuel Urtubey, la escuela 4295 del paraje El Destierro, en el departamento Anta, fue cerrada por orden del Ministerio de Educación.
“La decisión de este Gobierno es que la escuela no se cerrará jamás”, había asegurado. “Mientras haya un alumno que quiera aprender, el establecimiento seguirá funcionando”, expresaba el mandatario.
“Hay cuestiones administrativas por resolver en el Ministerio de Educación, que tiene normas que cumplir, pero esto no va a interferir con la educación de los chicos”, había dicho.
Hoy esa promesa no solo no se cumplió, sino que los chicos aparecen con un destino incierto en medio de la soledad del Chaco salteño; sin edificio, sin docente y sin saber si podrán continuar sus estudios.
Los padres, quienes tras aquel encuentro con el gobernador habían regresado a El Destierro con la expectativa de que la situación se iba a solucionar, tras el anuncio de la ministra de Educación, Adriana López Figueroa, quedaron, junto a sus hijos, en un estado de indefensión, del cual el Estado es el único responsable.
En el inicio del conflicto por la escuela de El Destierro la cartera educativa estaba a cargo de Leopoldo van Cauwlaert; precisamente el hoy ex ministro dijo a un medio salteño que la situación de la escuela se agudizó porque no supo enfrentar a los “lobbies” periodísticos. “Me faltó eficacia en el combate mediático”, dijo.
El Tribuno no integró ningún lobby, solo reflejaba, y refleja, la realidad de la educación en la provincia y nunca estuvo a favor del cierre de escuelas; por el contrario, bregará para que cada día más chicos tengan la posibilidad de estudiar.

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