Pinto, Mansur y Abed dialogaron luego de que Cobos denunciara "presiones" a cambio de apoyo a la reforma constitucional.
La reunión era esperada, sobre todo después de la denuncia de Julio Cobos acerca de aprietes a los caciques comunales del radicalismo, para quebrar la resistencia radical a la reforma constitucional.
La reforma constitucional que impulsa el oficialismo está empantanada en el Senado provincial. La semana pasada senadores de la UCR, el PD y el Pro firmaron un documento rechazando la modificación. Esas trece firmas estampadas al final del documento son suficientes para bloquear la iniciativa remitida por el gobernador. Es que la ley que declara la necesidad de la reforma requiere de los dos tercios en ambas cámaras. Trece votos son suficientes para dejar al PJ sin esos 26 votos que necesita en el Senado. En esa cámara hay 38 voluntades.
En ese contexto de empantanamiento, surgió la denuncia de aprietes que lanzó Cobos el lunes por la mañana.
Los hechos nuevos, al menos los confirmados son pocos. A las 9.30 los tres intendentes radicales del Este se entrevistaron con el gobernador y nadie se salió del libreto que ya habían ensayado el lunes por la tarde, cuando Mansur dijo a la prensa que el de la reforma "es un proceso serio que se debe manejar con cordura y lo importante es no mezclar lo político con los institucional".
Los tres mantuvieron el silencio. Pero en los corrillos legislativos, las versiones corrían silentes por los pasillos. Todo pasó el último fin de semana, después del encuentro que mantuvo el PJ en San Martín. Al parecer hubo un par de sorpresivas llamadas; una dirigida a Mario Abed y el tema de la conversación fue una obra de gas por 16 millones de pesos; la otra fue dirigida a Ricardo Mansur y el tema fue una obra de saneamiento.
Fueron estas dos llamadas, de las que supuestamente se habría enterado Cobos, las que hicieron el comentario político en los alrededores de la Legislatura.
Algunos radicales se mostraron preocupados. Cuando contaban las historias, las esgrimían para justificar el argumento que vienen sosteniendo desde que empezó a rondar el tema: "No están dadas las condiciones para debatir la reforma".
La frase se ha transformado en el latiguillo del radicalismo para rechazar cualquier diálogo por la reforma. Ya tenían algún asidero con algunos choques que hubo con La Cámpora en Godoy Cruz, y con la "visita" de agrupaciones kirchneristas a la Legislatura que casi termina en una escena de pugilato con senadores del radicalismo. Ahora, con el rumor de apriete, adquiere otras dimesiones.
Lo que está claro es que el oficialismo juega todas sus fichas a la reforma constitucional. Ya lo dijo el propio Pérez en el encuentro del PJ del sábado: "Voy a dejar la vida por el cambio". Las explicaciones acerca del empecinamiento con la reforma van por dos vertientes. Por un lado, una especie ya tratada en las páginas de Los Andes: la pelea por la imposición de agenda. En este preciso momento, estas palabras están hablando del tema que el oficialismo quiere imponer: la reforma constitucional. Esto implica restar espacio para otros temas que pueden ser más incómodos para el oficialismo.
La otra vertiente es la nacionalización de la pelea con la oposición, particularmente con el radicalismo. Un legislador radical explicaba que "son ellos los que ponen de candidato a Cobos". No es que el nombre sea rechazado en las filas de la UCR para que vaya en la lista como diputado nacional. Por el contrario, lo miran con cariño, pero aún no hay nada concreto al respecto, más allá de la propia voluntad del ex gobernador y vicepresidente.
Sin embargo, los radicales hacen notar que es el oficialismo el que da por hecho esa candidatura. "Eso les permitiría nacionalizar la elección e ir a pedir apoyo nacional para doblegar al radicalismo de Cobos, no sólo en la elección, sino también con una reforma constitucional", explicaba un legislador de la UCR.
Apoyo nacional parece ser un argumento convincente, teniendo en cuenta el contexto de déficit fiscal y la imposibilidad de conseguir el endeudamiento que ya autorizó la Legislatura, junto con el presupuesto.



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