Las inclemencias del tiempo, con una tenue llovizna y bajas temperaturas, condicionaron el tradicional movimiento de jóvenes hacia los espacios verdes para festejar este especial acontecimiento. Sin embargo, en bares y confiterías, pudo observarse una mayor presencia de reuniones. Comercio en baja. Redes virtuales.
En un gélido y gris Tucumán, quizás la postal no fue la esperada como aconteció en años anteriores, donde los centros neurálgicos de divertimento se vieron tapizados de una precoz marea de jóvenes que invadieron esos lugares para conmemorar fechas de tinte especial.
El Día del Amigo, en esta ocasión, dada las inclemencias del tiempo, redujo la atracción por las clásicas salidas estudiantiles y se concentró en mayor medida por los encuentros hogareños o bien las reuniones desarrolladas en bares y restaurantes, donde, más allá de todo, se convirtieron en los ámbitos propicios que llegaron a concentrar los relatos, la convivencia, el simple hecho de aunar vocablos y actos para reforzar un vínculo inigualable.
En este sentido, pudo apreciarse, ya en horas del mediodía de ayer, los contingentes (disminuidos en número) de jóvenes que se lanzaron a la Rotonda al pie del cerro, el Parque Guillermina o bien al tradicional 9 de Julio para desplegar sus variadas formas y maneras de expresar su alegría, con las ansias de arribar a una meta de sueños y anhelos compartidos.
Contrastes en los festejos
No faltaron las rondas de canciones y guitarreadas, tamizadas con las cargadas propias para la ocasión a lo que deben sumarse esas anécdotas que aún perduran en la memoria y el imaginario de todos los que palpitan al prójimo como el latir de su propia existencia, uno con el otro forman la misma contención ante las adversidades que se presentan en el derrotero de nuestras vidas.
Con el infaltable equipo de mate a cuestas, provisiones y víveres para amainar la fría estadía, notas musicales que se conjugaban en un ritmo unísono percibidos en aislados grupitos de chicos ubicados en zonas específicas de los espacios verdes aludidos, hasta aquellos que deleitaban con sus habilidades artísticas para el canto o bien otros que no se avergonzaban de mancillar vocalmente ese arte, todo valía para pasar el grato momento reflejado en este acontecimiento característico de todos los 20 de Junio.
Cabe destacar que todas las actividades recreativas desarrolladas al aire libre tuvieron el seguimiento conjunto implementado por la Policía de la provincia, personal del IPLA y de la policía Vial y de Tránsito de la Municipalidad (cerca de 60 efectivos de esta área), quienes organizaron operativos especiales del seguridad. La planificación estuvo centralizada en el control de bebidas alcohólicas a los menores, el uso obligatorio por parte de los motociclistas del correspondiente casco y advertencias y sanciones en lo referente a la seguridad y protección ambiental de la vía y espacios públicos. Para ello se contó con el trabajo conjunto efectivizado por el Centro de Monitoreo policial, tanto de Capital como Yerba Buena.
En lo que respecta al movimiento suscitado en los espacios privados y de comercialización (relacionado con el cariz mercantil que adquiere dicho festejo), puede mencionarse que desde tempranas horas de la jornada de ayer, varios fueron quienes privilegiaron degustar un desayuno en las principales confiterías del microcentro que, a diferencia del paisaje brindado por los parques, estuvieron atiborrados de personas.
En su mayoría se trataba de personal que brinda sus labores en las oficinas administrativas o bien locales comerciales, quienes decidieron tomarse su merecido descanso para compartir fraternalmente con los suyos. La imagen patente eran las numerosas mesas que debieron juntarse para poder satisfacer la demanda, ya que se conformaron grupos que iban desde las cuatro hasta 15 personas, aunque en la mayoría de los casos se trataban de reservas efectuadas con anticipación.
En este sentido, cabe indicar que se aplicaron promociones especiales con descuentos de hasta un 20 por ciento en el valor de la consumición, teniendo en cuenta el número de personas que elegían a determinada confitería como lugar para festejar.
Comercio y virtualidad
Ahora bien, quienes no las tuvieron todas consigo fueron los comerciantes que se dedican a la venta de artículos y productos de regalería o presentes especiales como llaveros, peluches, tarjetas atinentes a la fecha en cuestión, ya que de acuerdo a lo señalado por los propios encargados de este tipo de locales, las operaciones se resintieron en relación a las registradas años anteriores.
Entre los argumentos esgrimidos para explicar esta situación, se indicó que el aspecto económico tuvo su mayor incidencia debido que, al tratarse de una celebración desarrollada ya muy avanzado el mes, los bolsillos de los consumidores se encuentran enflaquecidos. O bien optan por congraciar a sus amigos con productos alimenticios dulces como caramelos, alfajores o bombones, los cuales poseen un preció más módico que la erogación a realizar si se compran otros estilos de presentes.
Una de las particularidades que vale la pena resaltar y relacionada con la dinámica por la que atraviesan los tiempos actuales, es la fluidez en comunicar las salutaciones propias para el acontecimiento. Lejos quedaron aquellos encuentros cara a cara, donde la contención de un abrazo o bien las caricias fraternales de un beso, simbolizaban en hechos fácticos el fiel sentimiento para con el otro.
Si ya la distancia afectiva era cuestionada con el simple llamado telefónico, infaltable y constante para la fecha, qué decir ahora con el surgimiento de las redes sociales donde el tweet, los hastag (etiquetas), temas del momento, el muro, aplicaciones cibernéticas vacías y masivas que vinieron a reemplazar el simple saludo presencial, directo y personal.
Hoy en día toda la comunidad virtual teje lazos entre sí, por lo cual se ha perdido el valor mismo de lo que comprende la amistad, esa confianza y afecto desinteresado entre las personas, abandonadas por la mera cualidad de tener más seguidores o aceptar invitaciones de individuos de quienes ni siquiera sabemos su existencia real.
Los orígenes argentinos de la celebración mundial
Fue el argentino Enrique Ernesto Febbraro, odontólogo, profesor de filosofía e historia, músico, y miembro del Rotary Club, quien propuso festejar por primera vez el Día del Amigo en el país el 20 de julio de 1969, en homenaje al aterrizaje de la nave Apolo XI en la Luna.
Ese día, mientras el astronauta norteamericano Neil Amstrong ponía su pie izquierdo en la Luna, Febbraro se sentó a escribir desde Lomas de Zamora, donde residía, mil cartas a cien países.
"Viví el alunizaje del módulo como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y al mismo tiempo me dije que un pueblo de amigos sería una nación imbatible. ¡Ya está, el 20 de julio es el día elegido!", les explicó a sus destinatarios. Aquello que Amstrong definió como "un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad", significaba para Febbraro la posibilidad de entablar relaciones cordiales con otros seres, pero también la de celebrar la amistad en casa. Las 700 contestaciones afirmativas que recibió le dieron un carácter mundial a la celebración.
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