La Secretaría de Derechos Humanos expresó su profundo dolor por la muerte de Esperanza Catalina Pérez de Labrador, a los 89 años, Madre de Plaza de Mayo. En la dictadura le gritó "asesino" a Galtieri. Su historia motivó al juez español Baltasar Garzón abrir un proceso contra la dictadura.
El comunicado agrega que "fue allí donde Esperanza y su marido formaron una familia que luego fue destruida por la dictadura cívico-militar que desapareció a su hijo menor Miguel Angel cuando salía de la casa familiar el 13 de septiembre de 1976".
Agrega que "dos meses más tarde, el 10 de noviembre, fueron asesinados su marido Víctor, su hijo Palmiro, de 28 años, junto con su compañera Edith Graciela Koatz de 25".
"Desde ese momento -agfrega la secretaría de Derechos Humanos- la lucha de Esperanza fue incesante, nunca se cansaba de repetir "Yo me decía: si ya han matado a mi marido y a mis hijos, qué importa que me maten a mí".
Recordó además que "en plena dictadura, Esperanza se plantaba todos los días ante las oficinas del genocida Leopoldo Fortunato Galtieri, hasta que éste la recibió para decirle que la muerte de su esposo fue "un error" pero que sus hijos eran montoneros. Esperanza se lanzó entonces contra él, le agarró de la pechera del uniforme y le gritó "¡asesino, criminal!".
"Su historia fue una de las razones por las cuales en 1996 el juez español Baltasar Garzón abrió un proceso contra la dictadura cívico-militar argentina e inspiró el libro "Esperanza" que fue presentado en septiembre pasado escrito por el periodista español Jesús María Santos".

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