Pese a las masivas protestas que hubo por parte de los sindicatos, el Senado francés le dio la sanción definitiva al proyecto de reforma de las jubilaciones impulsado por el presidente Nicolás Sarkozy, que lleva de 60 a 62 años la edad mínima para acceder a ese beneficio a partir del 2018. El otro punto clave es que incrementa de 65 a 67 años la edad para cobrar una jubilación completa.
El debate fue intenso y terminó con 186 votos a favor y 153 en contra. Con esta medida, el gobierno francés intenta afrontar la carencia de fondos sociales y el aumento de la esperanza de vida. Sostiene que mantener el sistema anterior provocaría un rojo de 45 mil millones de euros en el 2020. Con la suba jubilatoria, sólo en torno a la mitad: 20 mil millones.
Con más de 15 millones de pasivos, Francia es el país con la edad jubilatoria más baja dentro de la Unión Europea , tanto legal como real. Al mismo tiempo, el gobierno francés ampliará el plazo mínimo para el pago de contribuciones. Para tener derecho a una pensión completa, el trabajador francés tendrá que haber realizado contribuciones al sistema de jubilaciones durante al menos 41,5 años a partir de 2020. Claro que se prevén excepciones para personas que empezaron a trabajar a una edad temprana y los que desempeñan tareas perjudiciales para la salud.
La sanción de hoy, que elimina la jubilación a los 60 años instaurada en 1982 por el entonces presidente Francois Mitterrand, preanuncia una ola de protestas . Los senadores de izquierda, partidos opositores y los distintos gremios ya llamaron a una fuerte movilización para el martes próximo. Sindicatos del transporte público parisino, ferroviario, de la red urbana de transporte del interior del país, de los sectores petrolero, energético, químico y transporte marítimo convocaron a partir de ese día a huelgas indefinidas o prorrogables, a las que podrían sumarse estudiantes secundarios.
Desde su lanzamiento, a principios de este año, la ley de Sarkozy le había generado al Poder Ejecutivo serios enfrentamientos con los principales sindicatos franceses, la CFDT (reformista) y Fuerza Obrera. En conjunto convocaron a cuatro marchas que, en algunos casos, llegaron a reunir entre dos y tres millones de manifestantes.
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