Giacomino consumió su capital político en su alianza con la Nación. Pero quedó sin el poder que hace falta para realizar los actos administrativos más elementales
El intendente no afronta en la actualidad mayores dificultades de gestión que en el pasado. Es más, a fuerza de ceder mucho más de lo que se había propuesto, este año logró que los empleados municipales no enloquecieran a los vecinos con paros. Tiene un nivel de ingresos tributarios envidiable y además consiguió de la Nación algún goteo de fondos que le permitió iniciar algunas obras, varias de las cuales se aprecian mucho menos de lo debido por estar bajo tierra. Sin embargo, debe afrontar cada jornada como un combate, y casi siempre queda la sensación de que está perdiendo.
Giacomino consumió su modesto capital político en pos de dos alianzas que consideró vitales desde el primer día de gestión. La relación formal con la Provincia y los constantes esfuerzos por congraciarse con el Gobierno nacional, que le demandan mucho más que lo que le reportan a su administración.
En el camino, se quedó desguarnecido del poder que hace falta para obtener las ordenanzas que necesita y, aunque más no sea, para que los expedientes que hacen al día a día de la administración obtengan el visto bueno del Tribunal de Cuentas y no queden siempre flotando las dudas y las posibles causas judiciales.
Hoy, cada acto administrativo es un parto. Esta semana recibió de los cinco vocales opositores que deben controlar sus cuentas un dictamen que cuestiona en durísimos términos todo el ejercicio 2009, y que abre la puerta a una pesadilla política, porque ahora los números cuestionados deben ser analizados en el Concejo, donde sólo cuenta con cinco de los 31 ediles.
Vender un terreno, hacer un edificio o sacar un crédito son, en las condiciones políticas de Giacomino, verdaderas hazañas. A sabiendas es esto, optó por caminos que le prometen nuevos problemas: ocultar los sueldos de diciembre para disimular el incremento del gasto salarial y no superar el tope del 60 por ciento que él mismo pidió que se le impusiera por ordenanza parecen una maniobra rayana con lo infantil. Tratar de que no se note que la venta de los terrenos del ex Mercado de Abasto incluyó también la entrega de la obra de la nueva sede del Concejo a la empresa Oresti SRL es intentar un imposible. La soledad es dura, pero además parece mala consejera.

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