El mundo experimenta una crisis que incrementó el desempleo en muchos países, en comparación con la baja tasa de desocupación del 6,7% que exhibe Argentina.
El índice oficial del Indec, correspondiente a la tasa de desocupación del tercer trimestre del año 2011 en el conglomerado Mar del Plata-Batán, fue del 9,3%; cifra inferior al 11% del segundo trimestre. Como todos los años, la temporada estival trajo consigo un incremento significativo de las fuentes de empleo disponibles, que se verá reflejado en las próximas mediciones acercando el promedio local al nacional del 6,7%. Este es uno de los valores más bajos de los últimos 20 años.
Un reclamo presente entre distintos sectores, es la necesidad de aumentar los niveles de contratación de mano de obra registrada local. Durante la temporada se suelen incrementar las oportunidades laborales, pero muchas de ellas son satisfechas con trabajadores de otras localidades argentinas que vienen a vacacionar.
El empleo en el mundo
Las tasas de desocupación en muchos países desarrollados superan los dos dígitos. España con un 23% y más de 5 millones de personas desempleadas, Grecia con un 18% y Portugal con un 13% entre otros, son tan solo un ejemplo. Todas estas cifras contrastan con los índices de países sudamericanos: Brasil con un 6%, Uruguay con un 6,2% y finalmente Argentina con un 6,7%.
La incorporación a la oferta laboral mundial de países asiáticos como China e India, está generando gradualmente un reordenamiento del paradigma de producción vigente. Muchas empresas occidentales, trasladaron sus fábricas a dichas regiones en donde las condiciones de precariedad laboral les permiten reducir de manera considerable sus costos. Un reciente artículo publicado por el New York Times, puso en evidencia la situación que viven miles de trabajadores asiáticos de prestigiosas empresas de productos tecnológicos: jornadas sin días de descanso, hacinamiento y condiciones insalubres, ausencia de horas extras y aguinaldo, entre otras vivencias. Uno ve en el otro, lo que quiere ver.
Los beneficios laborales que los trabajadores occidentales consiguieron en el siglo XX, se encuentran frente al desafío de tener que adaptarse al nuevo contexto mundial para hacerlos sostenibles en el siglo XXI.
Según el Informe sobre Tendencias Mundiales del Empleo 2012 publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la actualidad el desempleo afecta a 200 millones de personas. Se necesitan crear 400 millones de puestos adicionales durante la próxima década a fin de sostener el crecimiento y, sobre todo, garantizar la inclusión social. Aún existen 900 millones de trabajadores que viven con menos de 2 dólares por día.
EL futuro no es optimista, si las tasas de crecimiento mundial disminuyen por debajo del 2%, el desempleo en 2012 aumentaría a 204 millones de personas. Por otro lado, un escenario más positivo permitiría reducir la masa desocupada en cerca de un millón de individuos. En 2012, se estiman tasas del desempleo promedios de 4,1% en Asia Oriental; 8,5% en los países desarrollados; 10,9% en el Norte de África y 7,2% en Latinoamérica y el Caribe.
Sin embargo, el sector de los jóvenes continúa siendo el más afectado no perfilándose mejoras sustanciales en su situación. Existen 74,8 millones de jóvenes entre 15 y 24 años desempleados, generando una desocupación de casi el 13 %. Más del doble del promedio mundial cercano al 6 %. La proporción de personas en edad de trabajar que esta empleada respecto a la población total es del 60,2 %. ¿Cómo garantizar la inserción de las generaciones jóvenes en la nueva estructura económica y social mundial? ¿Cómo hacer viables los sistemas de jubilaciones y pensiones a futuro? No se trata ya de una cuestión de rentabilidad financiera propia de las empresas, sino que de garantizar la estabilidad política y social de distintos países.
La sintonía fina salarial
A partir del proceso de recuperación del país han crecido tanto el empleo registrado, como los niveles de producción y rentabilidad de las empresas. Al mismo tiempo, se experimentó un aumento de la demanda agregada que trajo consigo un incremento gradual año a año del nivel general de precios.
En pocas semanas comenzarán a intensificarse las negociaciones paritarias alrededor de las distintas pautas salariales propuestas para el 2012. Dado el contexto internacional, se pretende que las mismas sean moderadas a fin de evitar que se perjudique el proceso de reindustrialización.
El gobierno nacional creó una comisión para medir la productividad y competitividad de los distintos sectores de la economía, con el objetivo de colaborar en caso de que las negociaciones salariales entre trabajadores y empresarios no lleguen a un acuerdo óptimo entre las partes.
Mientras la Unión Industrial Argentina estima subas laborales entre el 20% y 25% según el sector, distintos gremios irán por aumentos remunerativos entre el 30% y 35%. Peter Drucker sostiene que lo más importante en una negociación es escuchar lo que no se dice. Al país le llevó 10 años ponerse de pie; está en la responsabilidad cívica de funcionarios, empresarios y trabajadores concentrarse en encontrar la mejor solución para la sociedad en su conjunto. Los pueblos que olvidan su historia y no aprenden de los errores del pasado, están condenados a repetirlos.
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