Las autoridades sanitarias reiteraron la recomendación para la población considerada de riesgo que aún no se inmunizó. Advirtieron que todavía es alto el porcentaje de bebés que no recibieron la segunda dosis.
Más de 50 mil personas ya se vacunaron contra la gripe en Mar del Plata, según estimó el secretario de Salud de la Municipalidad, Alejandro Ferro. Sin embargo, advirtió que todavía es alto el porcentaje de bebés de seis meses hasta dos años que no se aplicaron la segunda dosis de la vacuna.
Frente a la ola polar pronosticada para los próximos días, el funcionario recomendó que la población de riesgo que aún no se haya inmunizado concurra a los centros de salud. Además, aconsejó que los padres mantengan el alerta y consulten al médico cuando perciban algún tipo de dificultad respiratoria en los lactantes y niños. "Pese a las recomendaciones, aumentaron los casos de bronquiolitis respecto al año pasado", admitió Ferro.
El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional anuncia temperaturas muy bajas para esta semana, "lo que genera las condiciones más apropiadas para la proliferación de virus respiratorios como los de la Influenza y el Sincicial Respiratorio, que produce bronquiolitis", explicó el funcionario.
Las autoridades sanitarias recordaron que los grupos de riesgo que deben vacunarse contra la gripe incluyen a los trabajadores de la salud, las embarazadas, las puérperas de hasta los 6 meses posteriores al parto, los bebés de 6 meses hasta los 2 años y los mayores de 65. También las personas que padezcan enfermedades como afecciones respiratorias o cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (como infección por VIH), pacientes oncohematológicos y trasplantados, obesos y diabéticos, entre otros. Durante esta campaña se aplican vacunas trivalentes que previenen los virus de la gripe A (H1N1), A (H3N2) y B.
Higiene y ventilación
Los especialistas afirmaron que es fundamental mantener el lavado de manos, porque con las bajas temperaturas los microorganismos que provocan infecciones respiratorias permanecen hasta 48 horas en las superficies. Y señalaron que si a esto se suma que los ambientes permanecen más tiempo cerrados, se incrementan notablemente las posibilidades de transmisión.
Por eso, y pese al frío, recomendaron ventilar los ambientes en algún momento del día y mantener las medidas de limpieza y desinfección. "La higiene, la ventilación y el lavado de manos frecuente con agua y jabón deben mantenerse especialmente en las aulas, porque es allí donde muchos chicos se contagian y trasladan los virus a sus hogares", explicaron las autoridades sanitarias.
Ferro recomendó concurrir a los centros de salud si el niño presenta fiebre sostenida, dificultad para respirar, hundimiento debajo de las costillas, irritabilidad, rechazo del alimento y silbido de pecho.
A la hora de prevenir la bronquiolitis, el funcionario aconsejó amamantar en forma exclusiva hasta los 6 meses, ventilar los ambientes, evitar que el niño esté expuesto al humo del tabaco o de braseros, mantener las vacunas al día y eludir lugares cerrados con alta concentración de personas.
La bronquiolitis es una enfermedad común respiratoria, provocada por una infección viral que afecta los bronquios más pequeños denominados "bronquiolos", que llevan el aire a los pulmones. A medida que estas vías aéreas se inflaman, se obstruyen y se llenan de mucosidad, al chico afectado le cuesta respirar cada vez más.
Por lo general, se da en los dos primeros años de vida, con un mayor incidencia entre los 3 y los 6 meses. La concurrencia a centros para el cuidado de niños (guarderías) y la exposición el humo del cigarrillo también pueden aumentar las probabilidades de que un lactante contraiga la enfermedad.
Los primeros síntomas de la bronquiolitis suelen ser iguales a los de un resfrío común: secreciones en la nariz y tos leve. En algunos casos, se desarrolla gradualmente una dificultad respiratoria más severa caracterizada por latidos cardíacos acelerados, hundimiento del cuello y el tórax con cada respiración, conocido como "retracciones" o "tiraje", aleteo de las fosas nasales e irritabilidad, con dificultad para comer y dormir. Suele durar aproximadamente siete días, pero algunas veces la tos puede continuar durante semanas. Por lo general, la enfermedad llega a su pico en el segundo o tercer día después de que el chico comienza a toser y luego desaparece en forma gradual

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