Más de dos mil personas se manifestaron ayer en Rafaela

Más de dos mil personas se manifestaron ayer en Rafaela
La convocatoria nacional e internacional para el cacerolazo del 8N, a casi dos meses de la última manifestación, logró convocar en nuestra ciudad a más de dos mil personas.
Lentamente frente a la Municipalidad la asistencia de personas de todas las clases sociales, de todas las edades, se fue haciendo importante. Muchos con sus palmas, otros munidos con cacerolas, latas e incluso uno con un tacho de leche, comenzaron a hacerse escuchar.

Familias completas, personas mayores, jóvenes y niños, portando algunos carteles con frases como "no queremos política en las escuelas", "no a la re re, no a la inflación, no a la corrupción, no a la inseguridad", "respeto a la Constitución", "Justicia independiente" y muchos otros mensajes fueron los que en silencio de voces, pero en sonoros tintineos acompañaron una marcha que media hora después del horario de convocatoria se fue trasladando hasta el microcentro. Al encolumnarse, esa mancha de personas se transformó en unas seis cuadras repletas de personas caminando, pacíficamente, sin ideologías políticas.

No faltó algún comentario cruzado de un activista oficialista, que sin chiste mencionó que "toda esta gente está acá porque no puede comprar dólares". Claro que esa es una excusa que cae por su propio peso, porque a miles y miles de personas en todo el país le interesan más cosas que la compra de moneda extranjera. Los impulsa a reclamar el recorte de libertades de todo tipo, desde las de la integridad física, hasta las de la disponibilidad económica, que hace que en cada visita al supermercado el recorte de posibilidades de transformar el dinero de su esfuerzo laboral se recorte más. Ese tránsito por el centro involucró a quienes pasaban en motos y autos y acompañaban la intención con bocinas. El regreso a la intersección del Bv. Lehmann con la Plaza 25 de Mayo, reconfirmó el número que coincidió con la estimación policial. Sin embargo, lo más impactante fue escuchar a todas esas personas unirse más allá de ese pedido de redireccionamiento de políticas, en la entonación del Himno Nacional. Con banderas en alto y emoción para muchos, fue muy lenta la desconcentración, a la vez ordenada, sin signos de agresión, sin pedidos que vayan en contra de los procesos democráticos. En menor dimensión, pero también de manera activa, en Lehmann hubo reunión de vecinos; y en Sunchales se juntaron unas trescientas personas. Todo este movimiento social demuestra que no todo está bien, como lo pretende reflejar el Gobierno desde la Casa Rosada; y como incluso se ve desde los poderes locales y provinciales en su vinculación hacia el plano nacional. Rafaela, con mucha mayor envergadura que en otras oportunidades, se sumó a la manifestación de un país que quiere devolver el orden a la gestión. En Rosario y Santa Fe la concentración también fue mucha, la provincia sumó su sonido a este reclamo nacional (ver página 2) que simplemente entiende que los tres años de mandato que restan de Cristina Fernández, se deben dar en el respeto a la población, a la Constitución y a las normas vigentes, sin avasallar espacios, posiciones, ideologías, ni libertades.

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