Es la cantidad de gente que disfrutó hasta este domingo inclusive de la séptima edición organizada por la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica, que trazó un balance “muy positivo” de las jornadas que tuvieron lugar en la Plaza del Agua
Con una clase abierta del reconocido chef Donato de Santis y la entrega de premios de las distintas categorías el Festival llegó anoche a su fin. Los organizadores del encuentro aseguraron que se trató de “la edición más exitosa de todas”, fundamentalmente debido a la cantidad de participantes, a la difusión nacional e internacional que tuvieron las jornadas y al grado de excelencia de los platos elaborados.
Al igual que en los últimos días, la Plaza del Agua se mostró ayer repleta de marplatenses que se acercaron para presenciar los últimos momentos de este evento que -de acuerdo con el presidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica de la ciudad, Daniel Suffredini- “se ha vuelto típico y tradicional de Mar del Plata”.
El titular de la entidad organizadora aseguró que el balance fue “muy positivo” e informó que “a lo largo de los seis días que duró el festival participaron más de 40 mil personas”, cifra que posiciona a la 7º edición como la más exitosa de su historia.
El cierre, a cargo de Donato de Santis, fue tan solo la frutilla del postre de casi una semana de conferencias, clases magistrales, exposiciones, degustaciones y shows al aire libre.
Asimismo, las excursiones que caracterizan en cada edición al Festival Gastronómico de Mar del Plata contaron también con una importante cantidad de participantes. A través de los paseos, locales y turistas visitaron áreas productivas y turísticas de la zona, en el marco de los cuatro recorridos llevados a cabo: "El camino de las frutas y las verduras"; "El puerto y la cerveza"; "Balcarce, los postres y la papa" y “Miramar”.
En todos los casos los grupos partieron de la Plaza del Agua y arribaron a cada uno de los destinos para adentrarse acerca de las cualidades de cada una de las temáticas dispuestas para esta cuarta edición.
“La verdad es que estamos muy conformes porque ha venido mucha gente y ha habido una muy buena difusión de todo lo que se hizo”, remarcó Daniel Suffredini al tiempo que reconoció que fueron superadas las expectativas de los organizadores.
Por otro lado, el presidente la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica de la ciudad destacó la oportunidad que año tras año ofrece el festival para promover en la ciudad, el país y el exterior los platos típicos de Mar del Plata.
“La gastronomía marplatense está muy bien posicionada por sus características, al igual que la cocina tradicional argentina en general, que es muy reconocida por todos”, añadió el titular de la entidad organizadora del festival.
Por otro lado, la presencia de distinguidos profesionales culinarios le da cada año al festival una impronta inigualable y por supuesto el 2011 no fue la excepción.
Durante la séptima edición, distinguidos chefs estuvieron a cargo de charlas y clases abiertas, de las que participaron miles de personas de distintas edades.
“También tuvimos el tradicional alfajor gigante, que este año tuvo la particularidad de convertirse en el más grande del mundo”, destacó Suffredini.
Ante la mirada expectante de sus realizadores, el tradicional postre fue cortado y degustado por las cientos de personas que se hicieron presentes el último jueves en la Plaza del Agua. Por su peso, de aproximadamente 556 kilogramos, ingresó en el libro de los récords Guiness como el alfajor más grande del mundo.
Otra jornada destacable del festival fue la de este sábado, cuando se cortó la pizza gigante elaborada por un grupo de integrantes del Sindicato de Trabajadores Alfajoreros, Reposteros, Pizzeros y Heladeros (Starpyh).
Fue cocinada en una paellera de 1.20 metros y finalmente fue presentada en las clásicas variedades de napolitana, cuatro quesos, especial y fugazza, entre otras, para satisfacer todos los gustos del público allí presente.
De esta manera, la presencia de distinguidos chefs, la elaboración de platos especiales, los concursos gastronómicos y los espectáculos al aire libre le dieron el color más que suficiente a este séptimo festival que en pocos años logró instalarse como una tradición más de Mar del Plata y que tiende a superarse en calidad y concurrencia en cada exitosa edición.
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