Una multitud bailó y cantó hasta entrada la noche. Una fiesta que crece cada año con la llegada de turistas de distintas provincias y que ya trasciende los límites del país.
En esta oportunidad -según la Seccional 14ª de Policía- al menos 20 mil personas respondieron a la cita obligada de todos los años en el patio de la vieja casa de la familia de folcloristas.
En realidad, la fiesta comenzó la noche del jueves pasado, con el Maratón de la Chacarera, que se extendió hasta el mediodía del sábado, con la participación de más de setenta cantores que cumplieron con la última edición de esta prueba que nació hace tres años.
Luego vino y el Carabajalazo y ayer se realizó la Fiesta de la Abuela María Luisa Paz de Carabajal, con la participación de una verdadera multitud, tal como ocurre en los últimos años.
Porteños, cordobeses, santafesinos, mendocinos, tucumanos, incluso extranjeros provenientes de Francia, España, Chile y Venezuela llegaron atraídos por la música y tradiciones santiagueñas que recorren el mundo.
Ayer, la fiesta comenzó al mediodía, con Cuti y Roberto arriba del escenario y cientos de parejas danzando en medio de una improvisada pista de tierra.
De a poco, la gente se fue sumando y al promediar la siesta, Los Lagos ya era un hervidero de gente que cantaba a coro cada uno de los clásicos del cancionero santiagueño, muchos de los cuales nacieron en ese mismo barrio.
Más tarde se sumaron al espectáculo otras figuras de la gran dinastía de folcloristas bandeños, como “Peteco” Carabajal, Roxana, también “Musha”, “Cali”, “Demi”, y otros.
“Llegamos ayer, un poco apurados porque no queríamos perdernos nada, y la verdad que no nos arrepentimos. Viajamos más de mil kilómetros desde Lanus, cinco personas en un auto, todo apretados, pero estamos felices. Esto es folclore de verdad”, dijo Augusto Rocelli, en un descanso con su pareja de baile.
Marta y Fernando, en cambio, vinieron de Olavarría el viernes. “Somos amantes de la música de esta tierra, no es la primera vez que venimos, pero cada vez que podemos estar lo disfrutamos a pleno”, dijeron.
“Lo lindo de esta fiesta es que todo surge con mucha naturalidad. No hay nada previsto y se disfruta más por la cordialidad de los santiagueños, que siempre nos reciben muy bien”, dijo Amelia Balborín, de Río Cuarto.
Anoche, la fiesta continuaba en los fogones, con los que todavía tenían energías para seguir bailando y cantando las chacareras santiagueñas, en los patios de tierra del barrio Los Lagos.
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