Personas con capacidaes diferentes corrieron en burro

Personas con capacidaes diferentes corrieron en burro
Inclusión e igualdad no sólo para que puedan estudiar o trabajar. Los mismos derechos y el mismo acceso cuando se trata de descansar, disfrutar y divertirse. Los chicos y adultos del Centro de Ayuda al Discapacitado Motriz (CADIM), de San Martín, saben esto y este verano lo han vuelto a experimentar.
Así como el año pasado pudieron cruzar a las playas chilenas y bañarse en el mar, ahora fue el turno de las sierras cordobesas, donde se bañaron en los ríos, cantaron para los turistas y participaron del particular “Mundial de rally en burro”.

Nadie disfruta tanto como aquel que lucha todos los días por superar dificultades. Por eso para los chicos de CADIM cada oportunidad que tienen de esparcimiento es una enorme fiesta. Lo bueno es que quienes trabajan allí se han puesto como obligación darles todos los años al menos unos días de vacaciones, de recreación en algún lugar nuevo, regalarles la posibilidad de disfrutar alguna vez de lo que disfruta el resto de las personas.

CADIM utilizó esta vez una estrategia especial: convenció al gobierno municipal de Mina Clavero para que los invitara a participar en la fiesta de promoción de la zona, el “Mundial de rally en burro”.

“Gracias al secretario de Turismo, Alejandro Taurasi, y a Julio Bañuelo, que le dieron lugar a la inclusión de personas con discapacidad, aprovechamos a que nuestro dúo de músicos, Facundo Cappelloni y Cristian Quevedo, se presentaran en esa fiesta y aprovechamos el viaje para que un grupo más numeroso de jóvenes, con sus acompañantes, pudieran viajar y disfrutar de un fin de semana en Córdoba”, contó Patricia, una de las organizadoras de CADIM.

La actuación de Facundo y Cristian ante 30 mil personas fue sobresaliente, como ya es costumbre, y fueron ovacionados por el público y emocionaron a grandes y chicos. Una cadena radial cordobesa con alcance nacional transmitió el evento y la locutora elogió especialmente a los chicos mendocinos. Allí los chicos cantaron y después pudieron montar en burro.

Pero también hubo un tiempo exclusivo para el paseo por la provincia mediterránea y para el disfrute de sus ríos y sus paisajes paradisíacos.

“Estuvimos en Cura Brochero y luego en Panaholma, y mientras paseábamos, siempre sembramos el tema de la inclusión, para variar”, contó Patricia. Así dialogaron con los dueños de la residencial, donde se alojaron y los comprometieron a adaptar al menos una de las habitaciones para que sea utilizada por personas con discapacidad. “Compartimos largas charlas con Osvaldo, el dueño de la residencial; su esposa, Francis, y su hija Greta, y sembramos la inquietud de hacer algo para las personas que tienen alguna dificultad”, dijo Patricia.

Los acompañantes de los chicos tuvieron que esforzarse bastante para lograr que los chicos pudieran bañarse en el río.

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