Los personajes que regaló el 9º Cruce de los Andes

El grupo expedicionario de este año gozó de ejemplares que, con sus personalidades, le imprimieron un carisma que colaboró de sobremanera a la camaradería. Un pequeño listado de lo que dejó esta caravana.
Rulo Arredondo es, desde hace 8 años, el responsable de animar cada una de las noches de campamento. Le puso su voz a cuecas, tonadas, zambas y música mexicana. Es sin dudas el personaje más destacado de los cruces. Trabaja en la municipalidad de la Capital y su humor no cambia en ningún momento de la travesía.

Los Gendarmes sin nombres, sólo con apellidos: “Ayala”: es el cocinero responsable de los guisos más potentes. Correntino de gran porte, un poco tosco pero muy servicial. López, ayudante de cocina, correntino también, le puso humor, escueto, pero humor al fin al refugio Sardina. Carbajal: trae desde cruces anteriores el apodo de “doctor amor”, muy servicial y dispuesto a atender los pocos casos de mal de altura.

Los talentos del Ejército: Riveros, el trompetista, Mir, enfermero y Mendoza, el segundo del RIM 22, cantan como los dioses. Desde chamamés, pasando por folclore para llegar a los éxitos mexicanos.

Televisión satelital con show incluido: Marcelo, Walter y Sergio eran los responsables de sacar, vía satélite, a los periodistas que tenían que mandar sus informes en vivo y en directo. Pero Sergio “Salinas”, es el sucesor de Rulo Arredondo. Tema musical que se le pedía, accedía rápidamente. Fue el animador de los fogones nocturnos en “El Mandina Cocktail Bar”, un reducto que veía la luz, en realidad la oscuridad, luego de las cenas en el refugio Sardina.

Botas femeninas: Cajal y Zurita, mujeres gendarmes que nunca perdieron el glamour y el servicio medio del polvo y las piedras de la cordillera. Marisel Cajal cumplió años el 13 de febrero y todo el grupo le cantó el feliz cumpleaños luego de arrear la bandera en las Frías Trincheras de Soler.

Comentá la nota