Los persas se suman contra La Salada

Los persas se suman contra La Salada
Puesteros de distintos mercados persas que funcionan en Mendoza se sumaron a las críticas de empresarios por el anunciado aterrizaje de “La Salada”, en Guaymallén. Estos comerciantes consideran que el nuevo emprendimiento podría quitarles clientes habituales.
La controvertida intención de instalar una versión mendocina de La Salada, no deja de generar voces en contra ya que a la posición de las cámaras y federaciones comerciales, se suma la de los puesteros que venden indumentaria en los persas del centro.

La mayoría coincide en que el "Mega Polo" que, el no menos polémico, Jorge Castillo, quiere ubicar en un predio del Mercado Cooperativo Acceso Este, perjudicará sus ventas y prácticamente dejará sin trabajo a decenas de familias que hoy viven de estos negocios.

Por este mismo tema, ayer las cámaras empresarias pidieron ayuda a la Legislatura.

Si bien Castillo enfatizó la semana pasada que todo lo referente a su negocio en Mendoza "se desarrollará de manera absolutamente legal", una queja recurrente de los vendedores de los persas se relaciona con posibles ilegalidades.

"Se trata de un negocio para nada claro que puede tener mucho de ilegal", indicó Alberto Orquín, vendedor y fabricante de ropa que ocupa un puesto desde hace 21 años, en el Súper Persa de España y General Paz. Según Orquín, "no se puede concebir" el monto que se entrega de alquiler ($ 500 diarios) como tampoco esos formatos de pago 'por día' que se aplican en dicho emprendimiento.

De manera similar opinó Érica Núñez, de la Feria Persa de Mendoza, primer mercado de estas características en la provincia. "He viajado varias veces a La Salada y he comprobado que no existen controles sobre la procedencia de la ropa y difícilmente se consigue una factura por lo que se compra", acotó.

Al trasladar esa situación a Mendoza, Núñez advirtió que "si allá es así, acá puede ser peor" y mostró su preocupación por la desigualdad ante la ley. "Nosotros pagamos todos los impuestos, estamos al día e, igualmente, nos viven controlando, pero no hay garantías de que en La Salada eso vaya a pasar", sostuvo la mujer.

Además de esa crítica, los feriantes reconocen que sus negocios podrían empeorar.

"Hoy no se vende casi nada y si se instala La Salada, será mucho peor", indicó Sonia M., también propietaria de un puesto en una feria persa, quien agregó que el Mega Polo "se llevará toda la clientela" y que, posiblemente, hará que muchos de los puesteros de los persas "se fundan".

En tanto, Mary, encargada de otro negocio, también se mostró preocupada por la posible partida de clientes. Por su lado, Julio Vargas, un antiguo feriante de la calle General Paz, destacó: "Yo creo que La Salada va a funcionar y eso puede perjudicar a muchos de los que venden ropa en los persas".

Cuestión de costos

Otro punto que los puesteros no comprenden es el valor de las prendas que se ofertan en La Salada. "Es imposible que un pantalón pueda tener un precio final de $ 80", se quejó Núñez. A su entender, "el costo mínimo que se tiene para vender es más caro que eso".

"La mano de obra para confeccionar una camisa es de $ 32. Si a eso se le suma el material y otros insumos, el costo inicial es de $ 70 para las prendas más económicas", detalló, por su parte, Orquín. "En el caso de un pantalón, teniendo en cuenta la calidad, los costos empiezan desde los $ 80 como mínimo", agregó el comerciante, para concluir: "Los números no dan. Algo raro hay".

Más allá de estas situaciones, tanto Orquín como sus pares, coincidieron en que no invertirían en La Salada. "No lo hago porque no fabrico ropa deportiva", dijo el microempresario mientras que Vargas señaló que "no me interesa. Prefiero seguir acá, cuidando la inversión que tengo ahora".

"Para hacerlo, se necesita mucho dinero y ser fabricante", opinó a su turno Núñez quien, además, puso énfasis en la cuestión normativa: "No me gustaría encarar algo que pudiera resultar ilegal".

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