La Justicia correntina halló culpable a un joven bonaerense. El caso fue en Bella Vista.
La sentencia recayó sobre Manuel Oscar Pereyra, quien fue juzgado desde septiembre por la muerte de la beba llamada Lucía.
Acusado de cometer el delito de “homicidio calificado por el vínculo”, Pereyra llegó a juicio oral y público con el asesoramiento de la defensora oficial Graciela Borda.
Los jueces Eduardo Panseri, Elisa Morilla y Roberto Carbajal decidieron imponer la sentencia a partir de una serie de pruebas contundentes, expuestas durante el debate por el Fiscal Gustavo Schmitt.
Lucía, la hija de pocas semanas que el muchacho de oficio changarín tuvo con una adolescente de 16 años, vivía con ellos en el Paraje Lomas Este de la Segunda Sección de Bella Vista.
El 18 de octubre del año pasado, Lucía falleció a causa de una repentina descompensación de salud que en primera instancia fue tomada como “no traumática” (es decir en apariencia sin ser víctima de violencia) según un certificado emitido en el hospital local.
Pero la verdad no tardó en salir a la luz, puesto que dos días más tarde el 21 de octubre un hombre que no brindó su identidad llamó a la comisaría Primera de Bella Vista para decir que “a la beba la mataron”.
Las autoridades judiciales siguieron la versión del informante anónimo y exhumaron el cadáver de la niña para someterlo a un estudio médico forense.
El estudio arrojó un resultado contundente. La nena murió a causa de una severa lesión en la cabeza. Tenía el cráneo fracturado. Luego se estableció que el changarín la tiró contra el piso porque no dejaba de llorar.
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