La Primera Cámara del Crimen encontró culpable a Bernardo Vivares, de 51 años. El hombre quiso hacer pasar lo suyo como una “emoción violenta”. El asesinato ocurrió hace poco menos de un año en un paraje rural de La Primavera, Guaymallén.
La madre y las hermanas de Mirtha Gladis Barchesi (51), la víctima, escucharon la sentencia dictada ayer al mediodía en la Primera Cámara del Crimen, abrazadas y llorando y, al salir de la sala de debates se abrazaron con los hijos del matrimonio, que siguieron todo el juicio desde los pasillos de tribunales.
"A mi hermana nadie me la va a devolver pero esto puede servir para salvar otras vidas, otras mujeres que están en la misma situación y que no es tan fácil hacerse pasar por locos", dijo Rosa Barchesi, hermana de la mujer asesinada.
Entre lágrimas, la mujer sostuvo que “nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie. En este país no existe la pena de muerte para ningún delito y yo brego por la vida. A mis hijos les enseño a respetar la vida, porque es lo que corresponde para tener una comunidad mejor. Hay que recalcar valores y rescatar el valor por la vida; todos los papás lo tenemos que hacer".
Máxima pena
Ayer a las 12, Vivares fue llevado ante los jueces Lilia Vila, Víctor Comeglio y Orlando Vargas y allí escuchó la condena.
Los jueces siguieron el pedido que, durante los alegatos, hicieron desde la fiscalía y desde la querella: tanto el fiscal Javier Pascua como los abogados Jorge Millán y Carlos Lombardi, solicitaron prisión perpetua para el imputado.
En cambio el defensor de Vivares, el abogado Alberto Camargo, indicó que en su opinión se trató de un homicidio en estado de emoción violenta. Los jueces, claro, se inclinaron por la posición del fiscal y del querellante.
Según se estableció en el debate oral, los celos enfermizos habrían llevado a Vivares a matar a su mujer. Ella, con el apoyo de sus hijos, le había solicitado al hombre que se fuera de la casa ya que no lo quería y él no aportaba dinero para el sustento familiar.
Arma mortal
El crimen de Barchesi es uno de los más conmocionantes de los últimos tiempos porque tras el hecho trascendió que Vivares había utilizado una katana (espada japonesa) aunque luego se supo que el hombre fabricó un par de sables caseros, uno de los cuales utilizó para dar muerte a su mujer.
Eso ocurrió el 19 de abril de 2010, cuando Mirtha Barchesi salió de su casa, en Paladini al 1000 de La Primavera, Guaymallén, para ir a trabajar.
La mujer montó en su bicicleta y se dirigió a un vivero ubicado a tres kilómetros de su casa, lugar donde cumplía sus labores.
Su marido la estaba esperando en su camioneta, sabiendo que tenía que pasar por allí.
Tras discutir, el hombre habría comenzado a golpearla furiosamente.
La mujer cayó al piso y el hombre le habría realizado varias heridas con una de las espadas que él mismo había fabricado.
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