Se cumplieron ayer 117 años del nacimiento del General Juan Domingo Perón en Roque Pérez, fecha que -para vergüenza de los dirigentes y de quienes están identificados con la doctrina del Movimiento Nacional Justicialista- no tuvo ningún tipo de ceremonia recordatoria.
En una Argentina donde la confrontación, el agravio, la descalificación, el fustigar a quien piensa distinto es moneda corriente de quienes ejercen cargos nacionales, los dirigentes de pueblo tienen el compromiso de revalorizar aquellos cimientos que el General Perón construyó, basados -entre otras cosas- en la doctrina social de la Iglesia.
Ese divorcio con el ideal de Perón y Evita, no debe continuar disociándose, y lo ocurrido en Roque Pérez en el aniversario del nacimiento de quien bregó por la justicia social y los derechos de los trabajadores, puede presumirse como un viso indicativo que la frivolidad puede embargar a algunos dirigentes. Lo que es mucho peor e hipócrita es que en época de elecciones llevan a cuanto dirigente visita Roque Pérez, en búsqueda de votos, y se acuerdan del General con el único propósito demagógico de la vieja política de querer conquistar voluntades.
Es una realidad que ayer el peronismo de Roque Pérez se olvidó de su líder, teniendo como dos ejemplos al intendente kirchnerista, Hugo Oreja, quien asumió su primer mandato frente al Municipio de la mano con el respaldo de todo el partido y a Juan Carlos Gasparini, un político que "transpira peronismo", y en estos momentos es el presidente del PJ en la ciudad.

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