Las diferencias entre históricos y renovadores se profundizan. Y con la unidad y un candidato fruto del consenso como un sueño lejano, gana terreno la posibilidad de la conformación de frentes electorales para las elecciones de 2011. Un armado de estas características, con fuerte componente peronista, sustentaría la candidatura a intendente de Cóccaro. El legislador Velásquez, el senador Colazo y el dirigente del PJ Esteban Martínez, cumplirían un papel preponderante en el diseño de la estructura.
El punto de conflicto es el ya remanido tema de la amnistía, sobre el cual giró un duro enfrentamiento entre renovadores e históricos y que aún sigue latente.
Los primeros impusieron su número en el Congreso partidario y abortaron la posibilidad de que quienes se fueron del partido y decidieran retornar, pudieran ser candidatos en 2011. Eufóricos por el triunfo, plantearon que la discusión estaba cerrada y que llegaba el tiempo de decidir los nombres en las internas, para luego encarnar la unidad con todos los sectores encolumnados tras el vencedor, qué por supuesto descuentan que será uno de ellos.
Grave error de interpretación, porque los históricos no solo no se resignan a que el debate se haya terminado, si no que también interpretan que el rechazo a la amnistía significó un golpe de gracia contra cualquier intento de unidad, lo que redundará en un peronismo fracturado y con sus chances erosionadas.
En ese contexto, la decisión de los renovadores del cerrar el partido parece haber logrado lo impensado: que Hugo Cóccaro, Jorge Colazo, Luis Velásquez y Esteban "Chiquito" Martínez se juntaran para comenzar a delinear las bases de un posible frente. Y las consecuencias de ello podrían significarle un dolor de cabeza a quien sea el candidato de los renovadores para la Intendencia de Río Grande.
Para los históricos, Cóccaro es el hombre del peronismo para intentar terminar con la hegemonía radical en la ciudad del norte provincial. Por eso apostaban a la amnistía, en el convencimiento de que el ex gobernador superaría sin problemas la interna y encabezaría el proyecto de gobierno municipal del justicialismo.
Con la suerte echada, Cóccaro no solo ratificó que será candidato, si no que rápidamente encontró sustento en la estructura que le ofrece el legislador Velásquez y su Movimiento Obrero. El parlamentario también aspiraba a ingresar al PJ y ser candidato, y con las puertas cerradas apostó a consolidar su alianza con Cóccaro como primer paso en la búsqueda de conformar un frente multisectorial.
En ese marco fue que se sumó el senador Colazo, que encarna la pata kirchnerista y garantiza un importante caudal de votos de fueguinos que lo siguen considerando su principal referente, más allá de esa pesada mochila que sigue siendo la destitución.
En tanto, "Chiquito" Martínez representa a un vasto sector de peronistas disconformes con la avanzada de los renovadores, y que podrían canalizar su respaldo a un potencial frente que los contenga.
De esta manera, Cóccaro evitaría el desgaste de una interna dentro del PJ, y también eludiría una posible compulsa con Velásquez y Martínez, quienes en su momento sopesaron la posibilidad de ser candidatos a intendente.
Es que en el nuevo armado que comienza a tomar forma, el legislador obrero iría por la renovación de su escaño encabezando una lista que estaría compuesta en buena parte por referentes sindicales. Y hasta tanto se resuelve su situación personal en cuanto a la prohibición a ejercer cargos públicos, Colazo condicionaría su ingreso a un frente a una candidatura de su esposa, Ana Córdoba, para el Congreso nacional.
Así las cosas, Cóccaro se posicionaría como la cabeza de un proyecto multisectorial con un amplio componente peronista, que dejaría al posible candidato de los renovadores ante una posible crisis de representatividad.
En este contexto, Raúl Moreira aparece como el candidato "forzado" de Adrián "Milin" Fernández, en función del respaldo que el edil riograndense brinda a la candidatura a gobernador del parlamentario.
Sea como sea, deberá lidiar con una posible interna si no hay lista de unidad y, si la supera, con fuertes candidatos de otros partidos y con un Cóccaro que puede ser catalizador del enojo de los históricos del PJ y sus aliados. Una apuesta arriesgada de los renovadores en su decisión de ganar la pulseada a la ortodoxia partidaria.

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