Por Osvaldo PepeLealtad y traición son dos palabras de alto contenido axiológico en el peronismo. Son complementarias y, aunque fueron hijas de momentos históricos bien diferentes, funcionan acompasadamente, como si fueran señal de identidad una y única.
La traición funcionó como la contracara. Fue en los años de Perón en el exilio: se refería a quienes buscaban réditos propios y desobedecían la orden de Perón de “no sacar los pies del plato”, frase para los dirigentes que, sin su aval, pero invocando su nombre, negociaban la instalación en la Argentina de “un peronismo sin Perón”, versión domesticada del movimiento fundacional.
Hoy los Kirchner traducen a su modo aquellos conceptos paridos en los tiempos históricos originarios. Así, “sacar los pies del plato” es hablar con los medios, en especial con Clarín. Y la lealtad tiene un nuevo modelo. Al ex canciller Taiana lo llevaron a la renuncia al exigirle “ser leal como Boudou”, niño mimado del ultraliberalismo de los 90 que los Kirchner tanto dicen combatir. Viejas palabras, nuevos significados, otro peronismo.

Comentá la nota