Una visión de la historia a través del humor.
- En este libro, parece darle una trompada al lector, tomándolo de la solapa para llevarlo hasta el final... ¿lo considera así?
- Si eso ocurre es porque hay una empatía acerca de lo que es la construcción de la historia, que tiene una tensión y uno lo percibe como una trompada. Hay una tensión en la primera parte del libro que parte de la llegada de Colón y su encuentro con los pueblos originarios. Y luego con todas las desavenencias del paso del virreinato a la primera Patria, luego a las guerras civiles, el rosismo y su caída, la Constitución, la Generación del 80, las pseudodemocracias del siglo XX, las democracias posteriores, el peronismo y todo lo que vino después del golpe a Perón hasta estos días. La tensión surge por recalcar momentos que fueron de trompadas, de decirnos: mirá cómo fue la construcción de nuestro país. Estoy mostrando que está alejadísima de la construcción que hicieron los conservadores y sobre todo las imágenes de Billiken y tantas otras. Hubo un revisionismo histórico por parte de las letras y el pensamiento, en el texto escrito, pero no lo hubo en cuanto a las imágenes. Ahí, en esos dibujos, está la trompada, y en el humor.
- ¿Por qué eligió ese título?
- Me parece un buen título, provocativo. Me parece que se puede discutir y se puede llegar a la conclusión de que Perón entendió cómo era el país y lo encarnó y lo bautizó. Y me parece que esa puja entre un país peronista y antiperonista estuvo ya desde la Revolución de Mayo y en el Tucumán de 1816, como dos hitos fundacionales. Lo único que hizo Perón fue darle al país una forma que, hasta ese momento, no la tenía. Sólo estaba vigilado y gobernado por la oligarquía y la casta militar y, de golpe, irrumpe una nueva fuerza que trae el peronismo, con sus bienes y sus males. El peronismo rebautiza un sentimiento argentino. Perón, como buen radar que fue, más allá de sus errores y sus grandes aciertos, entiende esto y lo pone en blanco sobre negro. Si bien para mí el peronismo ya no existe desde que murió Perón, lo que surge después es un neoperonismo o un posperonismo. La última idea hegemónica de un sentimiento argentino político es el peronismo. Cuando la superen, el título quedará atrasado. Antes del 45, podías ponerle 135 años de Yrigoyenismo, que era lo que dividía los sentimientos. El peronismo no ha sido superado. Se sigue ganando elecciones con el peronismo.
- ¿Argentina tiene para 300 años de peronismo?
- No se sabe. La historia es muy sorprendente. Y no es que aparecerá un nuevo caudillo o una clase dirigente que podrá rebautizar. Es porque en algún momento la gente necesitará algo superador. En algún momento el peronismo será superado. Pero no sabemos cuando. Prevalece porque es un país que sigue siendo maniqueo.
- En radio habló de una Argentina enferma. ¿A qué se refiere?
- Siempre nos dijeron que hubo una revolución. Nos desprendimos de España, en 1810, en un día mágico con lluvia y una junta amalgamada. Es mentira: había dos bandos en la junta, una minoría que quería una revolución verdadera y otra que quería seguir con algunos negocios, que fue la que más o menos venció y construyó lo que luego fue la Argentina hasta hoy. Mayoritariamente, este fue un país con políticas de ajuste y no de reparto.

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