El peronismo y su "avatar"

El peronismo local ha tenido suerte. Hace cinco años era un partido signado por la derrota y hoy parece estar "de moda", ya sea por la admiración al poder o, muy distinto, por el miedo al castigo y la exclusión que puede venir desde el poder.
La clave de este éxito –temporal o no- es la figura de un extrapartidario, convertido al peronismo, llamado Javier Bertoldi. Hace cinco años lo convocaron a participar en política y hoy es intendente de Centenario. Más aún, el hombre quiere ser el conductor del justicialismo provincial. Y vaya si tiene posibilidades.

Es tan grande el desgaste de las viejas figuras del peronismo local (tanto las de la tendencia revolucionaria como las de la burocracia sindical y los ortodoxos) que tuvo que oxigenarse con alguien más cerca del ciudadano común que del militante. Alguien que hablara el lenguaje común del vecino, pero que al final del camino se alinee a los dogmas partidarios.

El presidente del Concejo Deliberante, Oscar Nahuel, reconoce que la incorporación de jefe comunal al partido "es un aire fresco que necesitaba el peronismo". ¿Acaso lo dijo Nahuel por sus sucesivas derrotas pasadas frente al MPN?

El justicialismo local no lo reconoce. Pero el éxito electoral no es fruto de "la política kirchnerista", sino de la imagen personal de un intendente que le abrió al partido, las puertas del poder. Quien piense al revés, desconoce la historia local.

La meteórica carrera partidaria del jefe comunal pretende terminar en el control del peronismo provincial, con el apoyo (algunos de mala gana) de los actores del kirchnerismo, que reconocen el desgaste y la necesidad de "figuras nuevas".

A diferencia del MPN, esta vez el PJ tiene que cambiar la imagen de los conductores si quiere tener una imaginaria plataforma electoral en 2011, que no será tal, ya que siempre estuvo "a la sombra" del partido provincial. Pero este "recambio" generacional, para algunos no es tal.

Quien divide aguas internas, es el secretario de la Presidencia de la Nación, Oscar Parrilli, de alguna manera el "padrino" del intendente de Centenario en esta aventura, por más que el jefe comunal asegure que es su persona la que desea ser candidato.

Su competidor, el secretario General de la CGT de Neuquén, Sergio Rodríguez, dijo que el verdadero adversario es el funcionario nacional, y no el intendente centenariense.

Para Rodríguez, siguiendo la metáfora de la exitosa película de James Cameron, Bertoldi no es más que un "avatar", una cara que se muestra en la pantalla de la política. Pero el verdadero "usuario" de esta empresa, es la mente de Parrilli.

El jefe comunal necesita ganar estas elecciones internas, (en las que como un alquimista convirtió a afiliados emepenistas al peronismo) y demostrarle al gobierno nacional que necesita más beneficios, a cambio de votos y militantes.

Esta gestión ya se dio cuenta que la mayoría de sus "contratados políticos" desconoce las bases del justicialismo. Son jóvenes y no incorporan "la doctrina", porque no hay escuela política, no hay profesionales. Están, más por un interés de trabajo y económico a cambio de un voto, que por un sentimiento de ver a un proyecto de país nacional y popular. Están ahí, con intenciones de ser militantes.

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