Por primera vez se realizó en Mendoza una cirugía maxilar con una innovadora técnica de trasplante óseo blando del mismo paciente. La operación duró 7 horas y se realizó en el Lagomaggiore.
El escenario fue el hospital Lagomaggiore, donde los profesionales del servicio de Cirugía y Traumatología Buco-maxilofacial trabajaron durante largas siete horas -desde la mañana temprano hasta la tarde- para reconstruir el maxilar inferior de Said Murad, un hombre de 54 años a quien se le había extirpado una parte importante para eliminar un tumor cancerígeno.
Por este motivo el paciente estaba desde hace 3 años con una prótesis sin piezas dentarias, lo que le ocasionaba problemas de dicción y alimentarios.
Así, lo que se realizó fue una reconstrucción del tercio inferior del rostro con un injerto microvascularizado de su peroné, un hueso de la pierna sin mucha responsabilidad mecánica. Lo novedoso es que se extrajo junto con tejido blando que ya contiene vasos sanguíneos lo que facilita la buena evolución.
Por iniciativa del doctor Marcelo Richiardi, quien lo estaba tratando y con el apoyo del jefe del servicio, Mario Guiñazú, se contactó a dos profesionales de Capital Federal, los primeros en Argentina en usar este procedimiento y con experiencia en él, para que participaran de la intervención junto a un equipo local para capacitarse al respecto.
Así fue que con "muy buena voluntad", como dicen sus colegas, los doctores Daniel Damiano, jefe del departamento de Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital Pirovano, y Carlos Lazarte, jefe de Cirugía Maxilofacial del hospital Piñero de Capital, llegaron a la provincia trayendo instrumental, aparatología y conocimientos que transmitir.
"A partir del caso y como nos interesa el tema decidimos aprovechar para aprender, ya que en el hospital contamos con el programa de prevención y tratamiento de malformaciones cráneo-faciales", explicó el doctor Guiñazú.
Una nueva etapa
Para Said, quien tiene tres hijos de 17, 23 y 30 años, los últimos cuatro han sido verdaderamente difíciles. Se le diagnosticó un "carcinoma espinocelular", un tipo de cáncer que había comenzado en la lengua, luego pasó a las encías inferiores y finalmente al maxilar.
Para tratarlo hace tres años se le realizó una intervención a través de la cual se le extirpó la parte afectada y se le colocó una prótesis que le permitió mantener la forma de la cara y parte de la funcionalidad, pero perdió las piezas dentarias inferiores.
El doctor Guiñazú explicó que "tenía dificultades para la dicción y la deglución y consecuencias estéticas, le faltaba la parte inferior de la cara y todo esto también afectaba su vida de relación".
Una de sus hermanas, Emina, comentó (mientras esperaba en uno de los pasillos del hospital) que "hace 4 años que come papillas y licuados; tenía una inmobiliaria, pero desde aquel entonces dejó de trabajar, no hacía nada; por eso a veces caía en depresión".
Junto a su otra hermana y su cuñado, destacaron lo esperanzados que estaban por esta operación ya que Said había dicho que no le importaban los riesgos de una anestesia tan prolongada, pero que no podía seguir viviendo en estas condiciones.
Aclararon que surgió la posibilidad de esta operación porque la prótesis se le había "aflojado", lo cual les generó grandes expectativas cuando les dijeron que así podría acceder a implantes o prótesis dentales.
El cuñado del paciente, Ricardo Gómez, destacó: "Estamos muy tranquilos porque desde el principio el doctor Ricciardi demostró tener una excelente calidad humana y estuvo siempre disponible cuando lo llamábamos por teléfono".
Los familiares subrayaron el esfuerzo del profesional por conformar este equipo con los médicos porteños. "Han hecho algo muy importante trayendo a estos médicos porque es una cirugía muy costosa y la gente de clase media no puede costearla", contó Emina.
Una buena alternativa
En Mendoza ya se habían realizado reconstrucciones faciales, pero nunca con esta técnica de microvascularización que implica la microsutura de vasos sanguíneos muy pequeños.
Se trata de una alternativa verdaderamente revolucionaria en cuanto al tratamiento de pacientes oncológicos recuperados del cáncer ya que permite paliar las consecuencias de la quimio y la radioterapia.
Al respecto el doctor Guiñazú señaló que "la cura del tumor implicó una cirugía de resección y tratamientos complementarios como quimio y radioterapia que también producen un daño, ya que afectan la circulación sanguínea y dejan un hueso remanente de mala calidad por estar mal vascularizado, no recibe los nutrientes que necesita".
Entonces se busca colocar un hueso que en el tejido blando que lo acompaña tenga una buena vascularización y refuncionalice la zona.
Hasta ahora se realizaba a través del trasplante de hueso libre o la colocación de placas de titanio, pero en ambos casos se tropezaba con la dificultad del problema vascular.
Para el profesional, el nosocomio está en condiciones de realizar estas intervenciones; sólo resta adaptar el medio ambiente para un seguimiento más exhaustivo del paciente y dotarse de instrumental y recursos específicos.
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