“No les permitiremos el ingreso al yacimiento”

El vocero de Pan American Energy (PAE), Mario Calafell Loza, aseguró que “no permitiremos el ingreso al yacimiento de quienes provocaron destrozos. Esos hombres no van a volver a formar parte de cuadrillas de trabajo.
Remarcó que “tenemos que restaurar este sistema de convivencia y es imposible si uno se pone de rodillas frente a los agresores”. Subrayó que “no tenemos temor alguno” en torno a una posible revisión del contrato. No hay ningún motivo” para ello porque “somos la empresa que más cumplió con Chubut”. En tanto, desde los “dragones” se aseguró que la situación “sigue tensa” y que los piquetes no se levantarán “hasta que no nos aseguren al menos dos puntos” de los solicitados.

Desde el edificio de Petrominera, donde se retomará la audiencia con los “dragones”, reiteró que la empresa está “tratando de ayudar en todo lo que esté en nuestro alcance para tener una salida consensuada con las empresas contratantes de los ´dragones´. Nuestra condición está supeditada a que se levantaran los piquetes. Nuestra participación es cumplir con la asistencia y retirarnos si está confirmado que los piquetes no se han levantado”, aclaró en concordancia con la postura que mantuvo la operadora durante todo el conflicto.

“La empresa ha sufrido daños relevantes –recordó-. La agresión salvaje de la que fue víctima la colocó en una situación de postración de las operaciones durante la primera semana. Durante la segunda pudimos recuperar más del 60% de la producción y las operaciones de PAE fueron restauradas y el 100 % del abastecimiento de gas. Estamos todos os días aumentando la cantidad de energía consumida y generada en el campo”, resumió en diálogo con TN. “Hemos puesto en funcionamiento más del 60% de los pozos que habían sido casi totalmente paralizados y estamos reconstruyendo nuestra capacidad de operar y de empujar para alcanzar porcentajes mayores estos días”, dijo.

“Hay un grupo, que no es todo, que protagonizó los hechos de violencia y vandalismo. Esos hombres no van a volver a formar parte de cuadrillas de trabajo ni a entrar al campo y haremos todo lo posible para que las 7 mil personas que trabajan en el campo vuelvan a subir, incluidos los obreros de la construcción y las contratistasque se vieron involucradas en el conflicto pero que no fueron partes actoras de los desmanes”, resaltó.

Determinó que “lo que está en juego es la cultura del trabajo y de las relaciones entre la empresa y los trabajadores, del Gobierno provincial y municipal con empresas y con trabajadores. Creemos que tenemos que restaurar este sistema de convivencia y es imposible si uno se pone de rodillas frente a los agresores”.

Agregó que “nuestra compañía tiene un lugar sagrado y no en las oficinas deComodoro sino en el campo, ese desierto del que hemos hecho una unidad de trabajo espectacularmente eficiente y productiva, que derrama oportunidades de trabajo y progreso a enorme cantidad de personas y de empresas de la zona y fuera de la zona y de enormes recursos para el Gobierno municipal, provincial y energía para toda la nación”, destacó.

“Es algo que estamos defendiendo. Sabemos que el Gobierno provincial también lo está defendiendo con las limitaciones que la vida de la política nos impone a todos pero el esfuerzo que hace el gobernador (Martín Buzzi) lo comprendemos. Hubiéramos esperado una acción más segura y oportuna y eficaz de las fuerzas de seguridad de la provincia”, confesó. “Esa será una asignatura pendiente para todos los chubutenses”.

En cuanto a la posible revisión del contrato si no se llegara a una solución, Calafell Loza enfatizó: “nosotros vivimos trabajando para adelante sin miedo y no tenemos temor alguno a ningún proceso de revisión. Sabemos que no hay ningún motivo para revisar el contrato de la empresa que más cumplió con la provincia del Chubut y que más aportó para el equilibrio energético de la Argentina en los últimos 10 años. Si podemos ser objeto de algún tipo de cuestionamiento es porque primero lo fueron el resto de las empresas energéticas de país pero éste no es el caso. Si vamos a ser objeto de revisión por los dragones, entraremos en el síndrome de la mujer violada a la que se le demandan cosas que a una mujer que no sufrió ninguna agresión de ese tipo se le demandarían”.

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