La futura primera dama de Francia, Valérie Trierweiler, conoce muy bien el mundo de la política por su carrera como periodista, pero aún no ha decidido cómo encarnará su papel, tras la elección de su pareja François Hollande como presidente de la República
Trierweiler, de estilo clásico y pelo castaño, confió que espera desempeñar su papel "seriamente". Lo que sí tiene claro es que no abandonará su oficio de periodista al entrar en el Elíseo para mantener a sus tres hijos varones de 15, 17 y 19 años.
Divorciada de su segundo marido -y padre de sus hijos-, aunque mantiene su apellido de casada, la novia del electo presidente no ha contraído matrimonio con el socialista y asegura que ninguno desea un enlace por protocolo.
Nacida en un medio modesto, de un padre inválido y una madre empleada en una pista de patinaje en Angers (oeste), Trierweiler fue durante mucho tiempo una desconocida del público. No así del mundo político, al que cubrió durante más de 20 años para Paris Match. En octubre de 2010 salió de la sombra, cuando Hollande declaró: "Valérie es la mujer de mi vida". La candidatura de su pareja cambió todo para ella, que tuvo que afrontar la presencia política de Ségoléne Royal, candidata socialista a la presidencia en 2007 y ex compañera de Hollande, con quien tuvo cuatro hijos.
A la periodista se le atribuye el nuevo aspecto físico de Hollande que, antes de declararse candidato, perdió diez kilos. "Pienso que se ha liberado de muchas cosas", dijo..



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