El reconocido periodista Daniel Carreras, de dilatada trayectoria en televisión, falleció ayer a los 69 años de edad, víctima de una cruenta enfermedad. Nacido en Chaco, pero residente en Trelew desde los años ’60, Carreras contrajo enlace con Raquel Treille, y fruto de ese matrimonio quedan sus hijos Daniela, Pablo y Facundo.
Fue así como en los años 60 recaló en Trelew, trabajando como periodista en el naciente Canal 3, por entonces el primer Canal de cable en la región.
Desde los estudios de la calle España, fue durante muchos años la cara visible del Canal, no sólo como periodista, sino también como presentador y conductor de distintos espacios.
«Era el Pipo Mancera de la Patagonia», sintetizó su amigo de siempre, el también paivense Rafael Soto Paiva, al recordar aquellos primeros tiempos de la televisión, donde todo se hacía en vivo y no había margen para el error.
«Fue el primero en hacer lo que hoy se conocen como programas ómnibus, con varias horas de duración», agregó al recordar que por el estudio de la calle España «pasaban todos los artistas de Trelew, de Rawson, de Gaiman», y el programa «era lo más visto de la televisión, más que Bonanza o Colt 45».
EL HECHO QUE HIZO HISTORIA
Aunque a lo largo de su intensa vida en el periodismo fue protagonista directo de muchos de los cambios que vivieron Trelew y el Valle en su conjunto, el nombre de Daniel Carreras está indisolublemente ligado a los hechos de agosto de 1972, que luego derivarían en la tristemente conocida Masacre de Trelew, con el asesinato de 16 presos políticos en la Base Almirante Zar.
Por esa época, en un Trelew de 15.000 habitantes, Daniel Carreras era periodista del naciente Canal 3, cuando tuvo el extraño privilegio de ser el único periodista televisivo en entrevistar a los presos políticos fugados de la cárcel de Rawson, que pedían la presencia de los medios para entregarse.
Fue así como el 15 de agosto de 1972, José María Sáez, su amigo de siempre y por entonces director del canal, lo pone al tanto de los hechos y le avisa que vaya al aeropuerto. «Había que hacer la nota sí o sí. Era difícil trabajar en el ’72", recordaría años después.
El hecho, además, marcaría un punto de inflexión en el periodismo regional, porque era la primera vez que una noticia se transmitía casi en directo, dado que mientras se estaba filmando, las primeras imágenes estaban saliendo por la televisión. «Mientras duraba la toma del aeropuerto, el camarógrafo que había terminado la primera cinta, volvió a buscar otra», recordaría. «Era la primera vez en la historia que se filmaba el secuestro de un aeropuerto en vivo», rememoró hace unos años con motivo del estreno del film «Trelew, la fuga que fue masacre».
Por esos hechos, y por tener fotos de aquel momento en su casa, en 1976 conoció el horror de la dictadura. «Estuve desaparecido 25 días, tuve 14 días de picana, bajé 17 kilos al final del interrogatorio, convencidos de que no sabía nada, estando desnudo, esposado, con papel en los oídos, cinta adhesiva en los ojos; alguien me preguntó de dónde era, quién era mi padre, era trabajador de una cooperativa de ferrocarriles, dije; me preguntó con quién vivía, en mi casa, con mi esposa, quién atendía, le pregunté quién era él, a vos qué carajo te importa, me dijo; la llamaron a mi mujer y le dijeron dónde estaba, que fuera a la mañana a un juez, que estaba en Campo de Mayo», recordaría hace unos años en diálogo con Mariano Blejman, del diario Página 12.
«AL MAESTRO CON CARIÑO»
El nombre de la película interpretada por Sidney Poitier, emblema de los años ’60, le sirvió a Soto Paiva para definir la trayectoria de Daniel Carreras. Porque al margen de ser protagonista directo de un hecho que marcaría para siempre la vida de una ciudad, fue un hombre apasionado del periodismo en general, no sólo en televisión, sino también en radio y en gráfica.
«El fue mi maestro. Todo lo que soy se lo debo a él, que me enseñó desde cómo vender una publicidad hasta cómo presentarla», recuerda Soto Paiva con emoción.
En tiempos que en la región no se conocían profesiones como las de publicista o diseñador gráfico, Carreras supo encarar todos estos desafíos con auténtico espíritu emprendedor y pionero, siempre contando con la amistad de José María Sáez, desde los primeros años en el Canal hasta llegar al diario, adonde estuvo siempre ligado.
ALMA DE BOHEMIO
«Tenía alma de bohemio, como el tango», dice Soto Paiva. Es que además de periodista, conductor televisivo y promotor publicitario, Carreras era un apasionado de la música ciudadana, y en los primeros años de FM EL CHUBUT supo tener sus espacios para difundir el género, hasta que llegó a instalar su propia emisora en FM, dedicada íntegramente al dos por cuatro. Su nombre era, lógicamente, FM Tango.
Emprendedor como pocos, en una anécdota de sus últimos días, y de la que fue protagonista un miembro de esta casa, cuando ya la enfermedad había minado su cuerpo, se lamentaba por no poder estar en la recordación del 24 de marzo, «pero sí voy a estar para el 22 de agosto, cuando se cumplan cuarenta años»; y con sus manos extendidas, como describiendo un imaginario titular de portada del diario agregó: «Cuarenta años. Qué título». Apenas un ejemplo de alguien que no se doblegó nunca ante la adversidad, y mantuvo esa visión del periodista nato que lo destacó en su profesión. Daniel Carreras ya no está entre nosotros, pero queda su legado de hombre íntegro y su ejemplo de lucha y tenacidad.
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