Es la principal espada del gobernador y se posiciona en el gabinete, a pesar de que supo recibir críticas del vice Ciurca.
Sin temor al rigor del archivo, que pronto podría volvérsele en contra si las numerosas promesas y anuncios que está haciendo no se cumplen, Marcelo Costa, el titular de Hacienda, ha asumido la condición de "superministro" de Paco.
Su arremetida contra organismos mixtos de renombre, como Promendoza y el Iscamen, fue el último episodio de una estrategia para desmarcar a Pérez de Jaque a costa de criticar a este último. Fue el designado embajador en Colombia quien, precisamente, se esforzó en destacar la apertura de oficinas de Promendoza en el exterior. La última, en Shangai, en el marco de un viaje que el ex gobernador denominó "misión comercial" y que en pocos meses ha pasado a ser –de acuerdo con la mirada de Pérez y Costa- apenas un gasto del Estado mendocino que hay que revisar.
El embate de Costa en este aspecto deja en claro la necesidad que tiene Paco de dar vuelta la página. Aunque por otro lado no deja de ser cierto que Costa compartió la gestión del criticado Jaque en dos cargos muy importantes: primero fue subsecretario de Servicios Públicos y luego se convirtió en presidente de la OSEP, la obra social que representa casi un ministerio de Salud paralelo en Mendoza.
El perfil que ha elegido mostrar el ministro estrella de Pérez desde el sillón de Hacienda es el mismo que marcaba su debut como subsecretario de Servicios en 2008, cuando anunció una brusca reducción de costos en el sistema de colectivos para que el Estado ahorrara dinero. Hoy, en un contexto más apremiante aún en materia financiera, también proclama el objetivo supremo de ahorrar plata.
Su impronta en el sistema de colectivos casi no se notó debido a que Jaque nunca impuso el cambio profundo que había prometido en el servicio de micros y porque el subsecretario pronto logró una "promoción": el contador fue propuesto para la conducción de OSEP. Pero aquel paso por el Ministerio de Infraestructura le permitió generar una relación política clave con el titular de la cartera, que era nada menos que el hoy gobernador Pérez.
En OSEP, Costa repitió la receta: el contador hizo del ahorro una de sus principales estrategias. Así fue que, por ejemplo, en 2010 decidió restringir las afiliaciones voluntarias a la obra social de las personas mayores de 45 años, medida que fundamentó en la necesidad de mejorar su "ecuación económica".
La impronta "economicista" de Costa, sin embargo, lo condujo al conflicto político más importante que sufrió hasta aquí en el seno del oficialismo. En medio del debate por la adhesión de la provincia a la Ley Nacional de Discapacidad, Costa propuso aplicar un aumento solidario de la cuota de todos los afiliados para costear las prestaciones especiales de los discapacitados. Esto lo enfrentó con el propio vicegobernador de la provincia, Carlos Ciurca, quien nunca estuvo a favor de que la protesta recalentada por las cámaras del programa CQC se irradiara a todos los empleados públicos.
El choque con Ciurca por la ley de discapacidad prácticamente le cerró la puerta para continuar al frente de la OSEP en la nueva etapa, pero a esta altura Costa había sedimentado el vínculo con Paco Pérez y su horizonte era mejor. "Con Paco se conocen desde hace mucho tiempo y el gobernador siempre lo tuvo en cuenta para algo más importante que la OSEP. Siempre fue un número puesto para el gabinete", aseguró una fuente justicialista.
Antes Costa había sido candidato a intendente de Godoy Cruz, parada en la que también dio muestras de cintura política al asegurarse, por un lado, el apoyo del secretario Alejandro Cazabán; y por el otro, la logística de movimientos kirchneristas como el MUP y La Cámpora.
Costa perdió la elección en Godoy Cruz, pero logró reponerse e incluso posicionarse en la nueva gestión. El titular de Hacienda busca mostrarse ahora como un rígido recaudador (al mejor estilo de su referente bonaerense, Santiago Montoya) y hasta promete escrachar a los incumplidores poniendo fajas en los autos que quedan estacionados en las playas de los shoppings. Su gran desafío será cumplir y estar a la altura de las expectativas que está generando.



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