Habla el Picante. La gran figura en el partido de ida no sueña con un gol, sino con el objetivo grupal. “Va a ser una guerra en la cancha de River, pero estamos preparados”.
Los medios, entre los que está Día a Día, le dan vueltas con preguntas en la última práctica en Villa Esquiú, antes del viaje a Baires, pero el del festejo de la ranita no pisa el palito, no se sale del discurso: “No importa si hago un gol o no. Ojalá lo haga cualquiera pero que al final del partido nos encuentre festejando. Ojalá ascendamos”.
–¿Qué sentiste después del gol del otro día? Pocas veces se te vio festejando así.
–Cuando la empujé al gol se te juntan muchas cosas. Alegría, llanto, todo mezclado, todo se resume en una palabra: el amor a esta camiseta, se la va queriendo cada vez más. De a poco me enamoro de Belgrano porque la gente me lo hace sentir así, me apoya. La gente está muy eufórica y apoya.
–¿Qué pensás de las suspicacias que dan vueltas?
–Yo lo dije antes del partido con River. Confío en la claridad de las cosas que puedan llegar a pasar en este momento. Pero son cosas que no le hacen bien al fútbol y está bueno que se viva un espectáculo y que se defina dentro de la cancha como debe ser.
Así vive el Picante la previa del partido más importante de su vida. Este santafesino que llegó hace dos años a Belgrano, anhela lo mejor. Pero no deja de pensar en lo que River puede dar, sobre todo por lo visto en el 2-0 de la ida.
“Estos partidos por ahí lo tratas de ver de otra manera pero dependíamos de lo que hacíamos. Teníamos que jugar de la misma manera. Si los dejás jugar, te pintan la cara y más allá del momento, River es River. River es un equipo grande que no hay que darlo por muerto nunca”, dice el 7.
–¿Y la ansiedad?
–Es difícil manejar la ansiedad, a pesar de la experiencia y los años, es más fuerte que uno. Hasta que uno aterriza los siente. Uno se imagina cosas en la cabeza. Quiero que llegue el partido ya.
Y el Picante tira la receta para lograr la meta por la que los hinchas de Belgrano lo recordarán por siempre. “Solidaridad, sacrificio y no especular sino te puede ir mal”.
Si César Pereyra lo dice, habrá que confiar en él definitivamente...
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Números picantes
29. Los años del Picante, que nació en Villa Ocampo, provincia de Santa Fe.
25. Los goles que tiene en Belgrano, en 72 partidos. Llegó en 2009.
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El plantel, “seguro” en Baires
En qué viajaba Belgrano a Buenos Aires fue tema central en la mañana del sábado, aunque cerca del mediodía ya se sabía que la delegación había llegado a la Capi, tras 8 horitas de viaje en bus. El plantel celeste se alojó en el hotel NH City, a metros de la Plaza de Mayo y allí estuvo custodiado por una veintena de policías. Todo para prevenir cualquier tipo de disturbio que intenten generar hinchas de River.
Con la delegación permaneció Armando Pérez, futuro presidente del club (asumirá el 1 de julio). Y se refirió al tema “seguridad”, pero de los hinchas, los 2.500 que llegarán desde Córdoba.
Le dijo a MundoD.com.ar: “Pedimos que los cuiden. Habrá un operativo en Provincia con 200 personas que escoltarán a los hinchas hasta la Capital”.
Sobre lo futbolístico, expresó: “Jugar en el Monumental, en este contexto, va a influir. Es una cancha con una historia tremenda. Pero también puede influir positivamente en los jugadores de Belgrano. Eso es lo que creemos”.
Aguas cordobesas. Abraham Rufail, encargado de prensa del club, contó que “por las dudas” a las botellas de agua las llevaron desde Córdoba.
“Están tan alterados los climas por acá, que no queremos tener problemas de ningún tipo. Esto es un partido de fútbol, pero parece que para la prensa de Buenos Aires y muchas otras personas, no. Si ascendemos, no habrá nadie más feliz que nosotros. Y si no, seguiremos tratando de ascender. Nada más”, dijo a Radio Sucesos.
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