La perestroika oficialista

El acortamiento de distancias entre CFK y los intendentes del Conurbano forma parte del operativo cerrojo en torno a Scioli pero que también descoloca a Mariotto en la pelea por sucederlo. Con la economía en problemas pero con la iniciativa política del lado del oficialismo, los alcaldes toman la novedad con cautela y atribuyen a la deserción opositora el tránsito sin dificultades que el oficialismo tendría hacia el 2015.
La invitación que la presidente Cristina Fernández cursó a cuatro intendentes del Conurbano para agradecerles el haber participado de la conmemoración del primer triunfo electoral del kirchnerismo en el 2003, ocurrido el pasado 27 de abril en el estadio de Vélez Sarfield, no solo sirvió para descongelar una relación directa entre los jefes comunales y el gobierno nacional de la que se encargó hasta su muerte Néstor Kirchner.

También para reforzar el operativo cerrojo que comienza a ceñirse sobre Daniel Scioli pero que incluye también a Mauricio Macri, José Manuel De la Sota y Hugo Moyano, entre los más notables dirigentes a los que el oficialismo promovería sofocar restándole cualquier auxilio para acceder al bien más escaso de estos días: el dinero suficiente para financiar sus gestiones de gobierno.

Del cuarteto que se reunió con la Presidente en la Casa Rosada, solo dos participaron originalmente de la convocatoria a Vélez motorizada por La Cámpora el Movimiento Evita con la finalidad de consolidarse como las corrientes más próximas a Cristina y en condiciones de interpretar su pensamiento político. Por diversas razones, Fernando Espinoza y Darío Díaz Pérez mantienen fluidos contactos con el oficialismo que suele considerarlos como propios.

Con el intendente de La Matanza cuenta el peso electoral del distrito más numeroso de la provincia de Buenos Aires que disimulan las flaquezas de una administración jaqueada muchas veces por la propia impericia de sus dirigentes en esas lides, según cuentan desde otros Municipios. En el de Lanús, en honor a un alineamiento sin dobleces con el gobierno nacional.

Los otros dos constituyen casos paradigmáticos. El de Florencio Varela, Julio Pereyra, fue en vida de Kirchner su nexo principal con los alcaldes de la Tercera Sección Electoral y su paso por la sede del gobierno supone una suerte de rehabilitación política luego del ostracismo que debió atravesar con su desaparición.

Rubén Darío Giustozzi, de Almirante Brown, tiene su particularidad por su autonomía y cierta capacidad crítica para expresar su aspiración de liderazgo regional que le ha valido el recelo soterrado de sus pares más vecinos quienes no reniegan de sus condiciones que, sin embargo, lo habrían vuelto un caso de estudio.

No parece fruto de la casualidad que la cita de los intendentes con Cristina se concretase el pasado 3 de mayo: una semana después del acto de Vélez y a 48 horas del lanzamiento de la corriente “Juan Domingo” en Los Toldos bajo el liderazgo del senador provincial “Cacho” Álvarez pero con el peculiar auspicio que Scioli suele dar a este tipo de eventos, donde se intenta expresar cierta cuota de autonomía bonaerense del gobierno central pero sin irritar a la administración del poder central. En los hechos, prestamista de última instancia del gobierno bonaerense.

El tema económico es, justamente, el que siembra desconcierto entre oficialistas y opositores. De forma paradójica, los intendentes con pretensiones de ascenso en la escala política imputan a este último sector no saber sacar mejor partido de los errores del gobierno. Lo que les quita, en su criterio, posibilidades de señalar la diversidad de matices que, estiman, debería expresar el carácter movimientista que debería expresar el oficialismo.

Puja

Parte de esa puja entre ultras y moderados quedó en evidencia los días previos al acto de Vélez cuando no todos los intendentes que asistieron estaban dispuestos a hacerlo bajo el fastidio que les producía la sola idea de ser sometidos a algún tipo de expresión negativa por parte de representantes de “La Cámpora.”

Sobre esa realidad y encarnando la “versión blanca” de la alianza gubernamental en ciernes, Fernando “Chino” Navarro fue el encargado de persuadir a los menos dóciles de arriar. Giustozzi, que figuraba entre ellos, fue convencido cuando el líder del Movimiento Evita le garantizó su presencia en el palco principal.

Privilegio del que no gozaron otros intendentes identificados con el oficialismo, como Martín Insaurralde de Lomas de Zamora o el de Esteban Echeverría Fernando Gray, y con el que fue convidado a medias el propio Scioli: observador lejano del protagonismo de Mariotto al lado de Cristina, quien comienza a exhibir en el trato con los jefes comunales una ductilidad que se le desconocía.

Navarro es aliado de Insaurralde en Lomas de Zamora pero tiene una relación distante con Gray y buena con Gisutozzi. Ese trío de intendentes está en la mira del vicegobernador, quien desearía anular cualquier posibilidad de competencia con ellos para suceder a Scioli en la gobernación.

El diputado provincial, por supuesto, reporta en forma directa a la Presidente quien la semana pasada lo llenó de elogios en un acto en Esteban Echeverría en el que también endulzó al intendente, colocándolo al frente de la pelea por la forma en que los contratos de recolección de residuos repercuten en sus recursos.

Apenas asumido en el 2007 y con la caja municipal casi vacía, Gray debió lidiar con Covelia, asociada en el imaginario a Moyano, y una dura huelga de los camioneros por falta de pagos a esa empresa. Sus colaboradores suelen recordar que se sintió literalmente abandonado por el kirchnerismo nacional en medio de una lucha que, cinco años después, parece reportarle un reconocimiento.

Gesto

Mariotto dependería de un gesto similar para coronar sus ambiciones, según especulan dirigentes de la Tercera Sección Electoral entre quienes circula la última encuesta de Julio Aurelio, casi un patriarca de los sondeos en el PJ, que lo muestra como uno de los cuatro dirigentes provinciales de mayor nivel de conocimiento.

También como el que viene consolidando sin techo su imagen negativa que ya llega al 37 por ciento. Casi el doble de quienes comparten ese podio: el intendente de Tigre, Sergio Massa, Giustozzi y el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Solo así atinan a explicarse lo que definen como “incomprensible” del vicegobernador en su relación con ellos y con el propio Scioli. Luego del descongelamiento de relaciones con Cristina, que continuará esta semana cuando comience a recibir a todos los alcaldes del país adheridos al Frente para la Victoria, haría que algunos se inclinasen por juzgar sus accione como una libre interpretración de las instrucciones que recibe del gobierno nacional.

El trámite seguido por la nueva ley Fiscal enviada por Scioli les vuelve poco fiable ese argumento que creen haber escuchado en algún despacho oficial. Secuela, según veteranos dirigentes de la Tercera Sección Electoral, del lanzamiento de la “Juan Domingo” en los Toldos el 5 de mayo.

Al tanto del sinuoso trámite parlamentario, donde los senadores alineados con Mariotto y capitaneados por a jefa del bloque, Cristina Fioramonti, sancionaron un pedido de informes sobre el gasto oficial en publicidad como contrapartida a la aprobación la norma, un intendente del Conurbano tuvo un comentario tan filoso como inquieto: “Ojo que así crece la Juan Domingo-”

Signada por “la lógica palaciega” para algunos , el lanzamiento de la corriente fue legitimada, según otros, por la presencia de Alberto Pérez, jefe del Gabinete de Scioli y la mayoría del elenco ministerial, a excepción de Silvia Gvirtz, directora General de Escuelas y hermana de Diego, productor de “6,7,8” y “Duro de domar”, y Gustavo Arrieta, ministro de Asuntos Agrarios.

De buena llegada a Mariotto la ausencia de los dos funcionarios estuvo en sintonía con la declaración final del acto, realizado bajo el protocolo de recordar el natalicio de Eva Duarte de Perón; adhesión incondicional a Cristina y críticas al vicegobernador, verbalizada por “Cacho” Álvarez.

Invitado por los organizadores, también asistió Diego Molea. El rector de la Universidad de Lomas viene de ser reelecto al frente del Colegio de Abogados de ese distrito luego de vencer a la lista apadrinada por el secretario de Justicia de la Nación, Julián Álvarez, y Mariotto. Molea, sin embargo, declinó compartir el palco del mitin. “Vine porque adhiero a que Cristina es nuestra indiscutida conductora pero no me subo a la Juan Domingo”, comentó después entre sus colaboradores.

Días después y con los primeros resultados de estos tironeos a la vista, Álvarez pareció sintetizar el espíritu desorientado que predomina en el peronismo bonaerense: “el problema es que no hay oposición”, dijo por televisión en un gesto que tal vez lo reconcilie con el oficialismo. A esa situación imputan los intendentes el avance del gobierno pese a las dificultades económicas, frente a las que contaría todavía con margen de maniobra para llegar con “la inercia del 54 por ciento” al menos hasta el 2013.

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