“No se puede hablar de que la mejor seguridad para la población es que los chicos estén en la escuela, estén contenidos y se les proyecte un futuro de vida; y por otro lado, vaciar las entidades y condenarlas a la subsistencia diaria sin siquiera poder proyectar a corto plazo”, expusieron en un documento las organizaciones que desarrollan programas de niñez y adolescencia en la ciudad.
Claro que no todos los niños pasan por esta situación, porque no todos sus padres tienen las mismas posibilidades económicas y familiares. Y si bien es cierto que se podría aplicar cuestionable criterio del mérito para cada adulto responsable ¿cómo se aplica ese criterio al pequeño? La respuesta es simple: al pequeño le toca el castigo redoblado. Recibe poco de su familia y menos del Estado. La meritocracia que blande la clase media como escudo nobiliario significa, en todo caso, para los pequeños, menos chances de salir de esa mala racha que les ha tocado en suerte, sin comerla y sin beberla.
Y el Estado, en lugar de asumir la responsabilidad que le cabe y la que se promociona infaltablemente en cada campaña electoral, se aleja cada vez más. Y entonces la marginación encuentra su mejor terreno para crecer porque lo único que separa la pobreza de la marginalidad es la ausencia de solidaridad o la apatía del Estado; lo que lleva a una persona a creer que ya no tienen nada en común con su entorno más que el rencor que los separa.
Ayer, las organizaciones sociales que brindan servicios en niñez y adolescencia en la ciudad hicieron sentir su queja. Las becas que debe pagar el Estado provincial para el sostenimiento de los programas de niñez y adolescencia no llegan o llegan muy tarde. La buena sintonía que dicen tener algunos con el Gobernador no llega hasta este rincón de la administración; se queda en Obras Públicas.
“Desde el mes de setiembre de 2011 las becas conveniadas con la Provincia han tenido reiterados retrasos de los depósitos, llevando dichas irregularidades a afectar directamente la continuidad de las actividades de los programas e incluso al cierre transitorio de algunos de ellos”, aseguran las organizaciones.
Lo cierto es que ante los rumores de la queja generalizada y pública –no solamente de las ONG locales, sino del resto de la Provincia- el Municipio salió a anunciar que la administración bonaerense había depositado el bimestre mayo-junio. Lo cierto es que a esta altura del año tendría que estar depositado el bimestre que le sigue; que no a todas las organizaciones les llegó el bimestre anunciado y que otras, directamente, no han recibido nada desde principios de año.
Los responsables de estos espacios dicen que deben tanto dinero que cuando les llega una partida no les queda nada al día siguiente del depósito porque vienen gastando a cuenta. Los profesionales que se desempeñan allí no cobran, sus aportes no se realizan.
De hecho uno de los grandes problemas que vienen sufriendo es la “movilidad” de recursos humanos por mal pago o pago fuera de término, o peores condiciones laborales, lo que implica que cuando un trabajador o educador logra establecer un vínculo con el pequeño, con la familia y su entorno y cuando comienza a tener un diagnóstico y un acceso más claro al problema, si consigue un trabajo mejor, se va. Apenas consiguen una oferta laboral mejor, se van. De esta manera, se vuelve a un punto muerto que en el caso de un entorno de riesgo es una nueva frustración. Otra más.
“¿Cómo es posible poder atender a los niños, alimentarlos, estimularlos, educarlos y prevenir situaciones de riesgo sin los recursos necesarios para tal magnánima tarea? ¿Cómo creen el Ministro y sus secretarios que las organizaciones, que son todas organizaciones civiles sin fines de lucro, pueden complementar la tarea de la familia, la escuela y el Estado cuando las becas se depositan a cuentagotas y dependiendo de si hay caja o no?, se preguntan.
Las organizaciones piden regularidad en los pagos para que las planificaciones puedan cumplirse porque sin planificación y previsibilidad no hay buenos resultados posibles. La buena voluntad tiene un techo.
“Es una vergüenza, porque nosotros, como organizaciones civiles, estamos atajando los penales que tendría que atajar el Estado. Y pese a eso, no reconocen la importancia de este trabajo”, se quejan.
“Como la respuesta es política, las decisiones también deben ser políticas. La priorización de los recursos y su direccionalidad marcan una ideología y el discurso y la acción deben tener el mismo sustento ideológico”, señalaron en un comunicado.
“No se puede hablar de que la mejor seguridad para la población es que los chicos estén en la escuela, estén contenidos y se les proyecte un futuro de vida; y por otro lado, vaciar las entidades y condenarlas a la subsistencia diaria sin siquiera poder proyectar a corto plazo”, añadieron en el documento.
Las organizaciones pidieron, además de la regularización de las becas, un sistema de ejecución del presupuesto que garantice las transferencias al sector; solicitaron que se contemple el otorgamiento de subsidios o facilidades fiscales a fin de mantener la regularización de los empleados de las ONGs.
Por último, le solicitaron al Gobierno local (Ejecutivo y Legislativo) que se involucre activamente y acompañe fuertemente el reclamo en vista de que “el desmembramiento de las entidades de atención y educación de la niñez repercute directamente en el Gobierno municipal como actor político y representativo del Partido”.
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