Los campos permanecen inundados en el oeste bonaerense. Hasta ahora se sembró apenas un 50% de la soja prevista para este año y un 52,4% del maíz. Advierten por el corte en la cadena de pagos y la falta de obras.
Las lluvias registradas este lunes no hicieron más que complicar la situación en los terrenos que todavía no se habían recuperado de las precipitaciones que se vienen registrando desde hace cuatro meses.
Según aseguró a Hoy el presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Horacio Salaverri: “En cosecha fina, trigo y cebada, se estimó una pérdida de 450 mil hectáreas. Estimamos además que va a haber un 25% menos de siembra de maíz en la zona afectada”.
Por su parte, Ernesto Ambrosetti, economista jefe del centro de estudios de SRA, explicó que la paralización de las tareas rurales afecta tanto a la siembra de soja y de maíz como a la actividad en tambos y cría de ganado.
En el caso de la soja de primera, se pudo sembrar apenas un 50% de las 19,7 millones de hectáreas que estaban planificadas en la zona, y hay un retraso del 11% anual.
En lo referente al maíz, desde la SRA aseguraron que a nivel nacional fue sembrado hasta el momento el 52,4 por ciento del “área tentativamente proyectada en 3,4 millones de hectáreas para la campaña en curso (2012-2013). Registramos un avance de siembra intersemanal de 2,4 puntos porcentuales, pero manteniendo un retraso interanual de 12,4 por ciento”.
En cuanto a la ganadería, sostuvo que por muerte de animales y menores terneros para la próxima zafra (nacimientos hacia el otoño) se ven afectados casi un millón de cabezas, y una pérdida que supera los $ 2.800 millones. A eso se agregan unos 400.000 viajes menos en camiones por menor actividad en la cosecha fina y gruesa.
Números bajo el agua
Según relató Salaverri: “Entre lo que ya se ha perdido más la posibilidad de baja en la siembra, habrá unas pérdidas de poco más de 10 mil millones de pesos”.
Para el centro de estudios económicos de SRA, el rojo productivo será aún mayor si el clima sigue castigando. Cuando las aguas se retiren se podrá cuantificar lo arrasados que quedaron campos, equipos, propiedades y caminos.
Antes de las lluvias del jueves 22 que en algunos sectores del oeste bonaerense superaron los 150 milímetros, se contabilizaban 7,3 millones de hectáreas afectadas, 3,4 millones de las cuales se encontraban bajo el agua.
Pero la situación está complicada no sólo por los campos anegados, sino también porque muchos caminos están intransitables. “Nos pasa que hay lugares en donde se podrían sembrar algunos lotes, pero el problema es que no se puede llegar al lote, porque los caminos no lo permiten”, aseguró Salaverri.
La falta de obras condenó al campo
Las pérdidas millonarias que ocasionaron las lluvias de este año superan con creces lo que se tendría que haber invertido en finalizar obras hidráulicas fundamentales.
“Básicamente, lo que va generando muchos inconvenientes, y que es algo que se tiene que solucionar, es la continuidad de las obras hidráulicas que han quedado truncas: lo que es el Plan Maestro del Salado”, destacó a Hoy el presidente de Carbap, Horacio Salaverri.
Este conjunto de obras llevan dos años de retraso y las consecuencias son claras. “Los recursos de este plan son recursos específicos que la Nación les dio a las provincias involucradas, porque se puso un impuesto específico para generar ese recurso. A la provincia de Buenos Aires, después del conflicto del campo, hubo dos años en que no se mandaron recursos, y las obras concretamente se pararon”, había remarcado a este diario el ingeniero Pablo Luchessi ni bien comenzaron las inundacioes.
Además, Salaverri destacó que “desde Carbap estamos reclamando una disposición de fondos, sean nacionales o provinciales, que haga posible la reconstitución de los caminos viales, es decir, los que se denominan los caminos de tierra. Ahí tenemos un inconveniente porque la intransitabilidad produce la imposibilidad de traslado de la mercadería y el inconveniente para sembrar”.
El Gobierno restringió exportaciones de trigo a causa de las lluvias
Según trascendió, grandes empresas exportadoras están imposibilitadas para conseguir permisos de exportación (ROE) de trigo por parte del Gobierno, situación que respondería a la intervención del Estado nacional en el mercado, que busca garantizar la provisión en el mercado interno ante la merma en la cosecha, causada por las lluvias que azotan a la Provincia en los últimos cuatro meses.
A pesar de que en junio el vicepresidente Amado Boudou, el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno y el ministro de Agricultura Norberto Yauhar anunciaron la liberación para la exportación de 6 millones de toneladas de trigo de la campaña 2012/13, tuvieron que ajustar los cálculos.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) prevé una cosecha de trigo de 10,12 millones de toneladas, al tiempo que cuando comenzó la siembra del cultivo los analistas hablaban de una producción de entre 12 y 13 millones de toneladas.
El último informe de la BCBA indica que se cosechó en todo el país alrededor del 25 por ciento del total del área sembrada (más de 900.000 hectáreas) registrando un rinde promedio en torno a los 16 quintales por hectárea.
Además, en la zona núcleo pampeana se habrían detectado graves enfermedades biológicas en el cereal (principalmente fusarium) que impactaron sensiblemente sobre el peso de los granos afectando el rendimiento final que se encuentra muy por debajo del promedio histórico.





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