Se adelantó, como harán otros, para estar el sábado en la jura de Cristina Fernández. Daniel Peralta, gobernador de Santa Cruz, fue el primero en asumir su segundo mandato al frente de su provincia en el día de ayer. Durante el acto, aseguró que en los próximos cuatro años de gestión no va a tolerar prácticas coercitivas surgidas de conflictos sociales, en una provincia donde pasó por varias situaciones críticas.
No vamos a tolerar prácticas coercitivas que nos lleven irremediablemente a la fragmentación de la sociedad y la destrucción de nuestra economía, advirtió.
Frente a la Asamblea Legislativa, el mandatario señaló que por las últimas protestas sociales el erario público de Santa Cruz dejó de percibir casi 1.500 millones de pesos.
El gobernador asumió el cargo junto a su vice, Fernando Cotillo, quien había sido intendente de Caleta Olivia durante los últimos ocho años.
Nadie puede arrogarse facultades por sobre la Justicia y tener de rehenes a la sociedad, criticó el gobernador kirchnerista.
Peralta, en otro tramo de su discurso, destacó el respaldo excepcional que el pueblo de Argentina dio a la presidenta Cristina Fernández, quien continuó un modelo iniciado el 25 de mayo de 2003 por un hombre que no dejó sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada, en referencia al ex presidente Néstor Kirchner.
Tenemos una Presidenta extraordinaria que está comprometida con el crecimiento y desarrollo de la Provincia, que lleva en su corazón, argumentó.
En el plano local, Peralta dejó un mensaje para la futura discusión salarial con el sector público, al sostener que la negociación paritaria deberá tener continuidad sujetándose a las posibilidades financieras del Estado aunque reconoció que se produjeron inequidades remunerativas entre los diferentes regímenes que deberán ser materia de análisis y tratamiento. Nuestra prioridad será en lo inmediato para los salarios más bajos, prometió.




Comentá la nota