Tras el parcial vaciamiento de su gabinete, se presumía que Daniel Peralta iba a viajar a El Calafate en procura de ser recibido por la Presidente de la Nación, quien ya arribó a esa localidad para recibir el año nuevo en compañía de sus familiares. Todas las especulaciones indican que ese encuentro definiría el futuro político del mandatario provincial.
Además, ayer también se confirmó que integrantes de la Mesa de Unidad Sindical se reunieron en la capital santacruceña con el diputado Alejandro Victoria, con quien firmaron un acta por el cual se establece que los proyectos enviados por el Ejecutivo provincial recién tendrán tratamiento en marzo, luego de pasar por las comisiones en las que se les dará participación a representantes de los trabajadores.
LAS VERSIONES
Esa postergación, si bien calmó los ánimos de los empleados y obreros del ámbito provincial y de municipios que reaccionaron al ver que perderían derechos, no minimizó las múltiples versiones que se tejen en torno a la grave crisis institucional que afronta la provincia.
Además, el hecho de que el gobernador Daniel Peralta se llamara a silencio y se refugiara en su vivienda del barrio Del Carmen –fuertemente custodiada por la policía– tras la cascada de renuncias oficiales y de palabra de numerosos funcionarios, generó en ciertos ámbitos políticos la sensación de vacío institucional y los más conspicuos comentarios.
Algunos analistas sostienen que el gobernador tendía sus días contados, aunque otros estiman que “tendrán que barrerlo con una escoba para que renuncie porque Cristina lo va a apoyar”.
Pero las mayores coincidencias estaba vinculadas a fuertes críticas para con los diputados del oficialismo. Por un lado se dijo que casi todos trataron de mostrarse “del lado del pueblo” al negarse a tratar los cuestionados proyectos, pero recién lo hicieron cuando se vieron presionados por miles de manifestantes que rodearon la Legislatura. Ninguno de ellos tomó esa decisión el día anterior, cuando todo hacia prever que las propuestas del Ejecutivo se iban a aprobar por simple mayoría.
Al desmenuzar las opiniones, quedaron evidenciadas serias acusaciones contra los “oportunistas” legisladores que de identifican con la agrupación “La Cámpora”, citándose en forma especial a Matías Bessi y a Mauricio Gómez Bull, este último vicepresidente primero del cuerpo.
A ellos se les atribuye haber avalado desde un primer momento los proyectos del Ejecutivo pero cuando comenzaron los incidentes y el fuego rodeaba al edificio legislativo, inmediatamente rotaron su posición e incluso advirtieron que quitaban su apoyo al gobernador, además de preanunciar sus renuncias, pero solo de palabra.
HASTA CITAN A PURICELLI
A todo este marco se le sumaron comentarios sobre los rumores que alcanzaron trascendencia nacional, en el sentido de que en rigor lo sucedido en Río Gallegos serviría para que renuncien tanto Peralta como el vicegobernador Fernando Cotillo. De esta manera, quedaría libre el camino para el sueño de Gómez Bull de asumir el cargo de gobernador interino.
Por el contrario, otros observadores no descartan que el gobierno nacional disponga la intervención de la provincia y designe como responsable de la misma a Arturo Puricelli, quien ya ocupó ese puesto entre 1983 y 1987.
En este contexto, el secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) en Santa Cruz, Alejandro Garzón, dijo que “hoy por hoy en la provincia no hay conducción política” y que las disputas “internas en el Frente para la Victoria están perjudicando a toda la población”.
El dirigente que formuló estas declaraciones ayer por la mañana al diario digital Nuevo Día de Río Gallegos, sostuvo además que “la situación de los trabajadores del Estado sigue siendo muy difícil, al igual que la de los desocupados”.
Al mismo tiempo fustigó severamente a la gestión de Peralta “por el mal manejo de los fondos públicos” y “los problemas internos de la dirigencia oficialista que se disputa el poder”, en desmedro de los trabajadores.







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