PEQUEÑOS PRODUCTORES PREOCUPADOS ANTE UNA POSIBLE NUEVA OLA DE DESMONTES

Tras el levantamiento de la medida cautelar que frenaba los desmontes en los departamentos de San Martín, Rivadavia, Orán y Santa Victoria, los pequeños productores manifestaron su preocupación de que vuelvan a producirse "desmontes indiscriminados" que permitan un avance mayor de la frontera agropecuaria.
Eso al menos se manifestó en el documento que la Coordinadora Zonal de Tierra de la ruta nacional 81 enviará al ministro de Ambiente y Producción Sustentable, Alfredo de Angelis.

Los representantes de más de 1200 familias campesinas criollas que viven y producen en esa región del Chaco Salteño aclararon al funcionario que "la principal fuente de ingreso de una familia campesina criolla es por su producción ganadera que realiza en forma extensiva el promedio de animales por familia ronda las 60 cabezas, lo que lo convierte en un pequeño productor ganadero".

Recordaron que en los últimos años con el avance de la frontera agropecuaria la región "se vio peligrosamente afectada por el avance de los desmontes, la superficie implantada pasó en 2002 a 637.398 hectáreas que representa 42% más que en 1988".

A ello se agrega que el área de producción sojera comprende alrededor de 400 mil hectáreas, aumentando en un 153% la superficie implantada con el cultivo, en un sistema por el cual "grandes productores han adquirido importantes fracciones de tierra y explotan además extensas superficies bajo contrato". Sumaron a ello un fuerte crecimiento de pasturas cultivadas en emprendimientos ganaderos de envergadura.

Esto, se sostiene en el documento, produce que en lugar de los puestos de campesinos criollos o comunidades originarias en el interior del monte chaqueño, predominarán establecimientos grandes y medianos.

Esta realidad transformada sería consecuencia de la inexistencia de "un proceso de planificación regional que permita orientar la expansión hacia las tierras con mejor aptitud potencial".

Esta posibilidad que les genera "profunda preocupación", como así también la posible aparición de otras situaciones que podrían deberse al no cumplimiento de las leyes y los reglamentos, ausencia del estado provincial como garante y fiscalizador y los atropellos a sus familias que viven en el monte chaqueño. Advirtieron que "si esta situación volviera a repetirse estaríamos ante un quiebre peligroso de la paz social en nuestra región".

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