Es gremialista, dirigente deportivo y ahora también candidato a diputado nacional en las elecciones de octubre próximo por el Frente para la Victoria. “No creo en el Llanero Solitario que va al Congreso a presentar leyes”, asegura.
Un hombre polifacético que no tiene pruritos en afirmar que “se habla de las corporaciones pero todos en este país actuamos corporativamente” porque, asegura, “hay corporaciones cuando hay intereses y quién no tiene intereses en este país. Y los sindicatos, aunque no lo somos, actuamos también como una corporación”.
En la lista de candidatos a diputados nacionales de su partido se cumple con el principio justicialista del reparto equitativo entre mujeres, políticos y sindicalistas.
Si, pero eso dejó de ser así en los últimos tiempos. En mi caso, pienso que simplemente se ha dado lugar a una persona que tiene una trayectoria, que ha trabajado dentro de su ámbito. Un reconocimiento a una actitud dentro del sindicalismo y en lo social. Y a una trayectoria de cuarenta años en la política. No llega gratuitamente. Eso es lo que creo que el gobernador ha reconocido, somos compañeros de militancia de muchísimos años. Él sabe que como conducción va a recibir de parte mía todo el apoyo para su gestión y todo lo que necesite en Buenos Aires.
Los políticos de otros partidos y los medios de comunicación nacionales, sobre todo, critican mucho últimamente la participación de sindicalistas en las candidaturas.
Es que el sindicalismo tiene otras formas de reclamo y participación: el paro, la movilización, el consenso, el acuerdo. Si siguiéramos viviendo en el movimientismo, indudablemente el sector obrero tendría que tener una cuota de candidaturas. Pero hoy lo que pesa es el partido, que es una herramienta para cuando hay elecciones únicamente. Nuestra fuerza está en el Movimiento, no en el partido. Y en el partido, desgraciadamente, no tiene mucha fuerza el sector obrero.
¿Por qué?
Quizás es porque los gremialistas, en sentido colectivo, dejamos de participar en lo que es la miltancia en una unidad básica, una junta departamental o llegar al Consejo Provincial del partido.
Lo que no es su caso.
En mi caso, a pesar de lo poco que participo debido a todas las actividades que tengo, hace tiempo que estoy en el Consejo Provincial, participo permanentemente y he acompañado toda la gestión de este gobierno lo más racionalmente posible, tratando de no llegar a enfrentamientos. Aunque los hemos tenido, sectoriales fundamentalmente. Y sin embargo todo lo hemos arreglado bien. Creo que esta relación debe realizarse en todos los ámbitos del sector sindical, tanto en lo privado como en lo público.
¿Por qué cuando los medios critican la participación sindical en canidaturas no hacen lo mismo cuando los candidatos vienen del sector empresario, por ejemplo?
Eso es así porque alguien maneja a los que escriben. Si fuéramos nosotros los que escribiéramos, desde el movimiento sindical diríamos, como lo dice Hugo Moyano, que debemos tener participación en los cargos electivos. En el sector empresario dirían lo mismo. Se habla de las corporaciones, pero todos en este país actuamos corporativamente. El periodismo por un lado, los empresarios por otro y los sindicatos también. Eso es obvio, esto es así. Se arman corporaciones porque hay intereses y quién no tiene intereses en este país. Y los sindicatos, aunque no lo somos, actuamos también como una corporación.
¿Cuál debería ser la función de un legislador que representa a los trabajadores desde el sindicalismo?
Nuestra obligación, desde el oficialismo, es apoyar los proyectos del Ejecutivo. No creo en el Llanero Solitario que va al Congreso a presentar leyes. Creo que el legislador oficialista tiene que respaldar los proyectos de su partido, el que lo llevó a ese cargo. Esa es su tarea fundamental.
¿Un legislador no es libre de actuar o votar según su conciencia?
No se puede votar a conciencia en el Congreso. ¿A conciencia de qué? ¿Qué quieren decir los que dicen que “votan a conciencia”? Si uno pertenece a un partido con una plataforma, tiene que resperarla. No hay conciencia, no se vota a conciencia.
Digamos que el legislador vota dentro de una línea ideológica, política, determinada
Por supuesto, es así. Es poco el trabajo de creación que tiene que tener un legislador, salvo en la modificación, en el mejoramiento de algunas leyes que envía el Ejecutivo. Pero nada más. Nosotros tendremos que acompañar eso y además fomentar desde el sector sindical, en acuerdo con el Ejecutivo, leyes que beneficien a los trabajadores. Esa es nuestra función.
¿Cómo ve la participación de sectores juveniles en las candidaturas, como en el caso de Facundo Moyano?
A mí me parece bien. Creo que en alguna etapa del país, en los años 70, el General Perón separó a la juventud en una rama diferenciada de las otras. Pero si separamos a la juventud en una rama aparte, no hay trasvasamiento generacional en las demás. La única forma de que haya trasvasamiento generacional es que no haya rama de juventud sino que los jóvenes participen de las actividades tanto de lo femenino como de lo político y lo gremial. Por eso es importante que se integre la juventud a todo este cambio. Para mí es importante esta participación concreta de los jóvenes, como en el caso de Moyano. Y es el hijo de Moyano como podría haber sido el hijo de Lingeri o el de Andrés Rodríguez o el mío, cualquiera. Que vaya cualquier compañero joven es importante.
En el plano provincial, ¿las candidaturas sindicales no tuvieron gusto a poco?
Por supuesto que aspirábamos a más. Pero el gobernador, que es la conducción porque preside el partido, decidió otra cosa. Si respetamos la conducción partidaria, tenemos que respetar las decisiones que toma. Si no, estamos en otra cosa. Y si estamos en otra cosa, tenemos que presentarnos en una interna. Esto es simple. Si respetamos al gobernador y la conducción del partido, que es José Luis Gioja, acatamos lo que él diga. Creer, obedecer y combatir, ese es el lema. Estamos con él y punto. Gioja decide si van uno, dos o tres sindicalistas a las candidaturas.
Y del otro lado, ¿cómo ve a la oposición en San Juan?
Veo lo mismo de siempre. Ante la imposibilidad de ganarle al gobernador en una elección general, todos se vuelven locos, se desorientan. Ante la posibilidad que se daba hace unos meses de quizás ganarle a la Presidenta, creían que cualquiera podía llevársela por delante. Y hoy se dan cuenta que el oficialismo arrasa con con las urnas con toda seguridad en octubre, más aún en la elección provincial.
¿Cuál es su opinión sobre el caso de Roberto Basualdo? En 2009 se oponía a las candaturas testimoniales y ahora hace doblete, como candidato a gobernador y como suplente en la lista de senadores nacionales.
Por eso no me gusta escupir para arriba, porque a uno pueden pasarle esas cosas. Estas son actitudes que no deberían tenerse, pero ocurren porque algunos creen que atraen votos a partir de eso, o para seguir sosteniendo una candidatura. O, mejor dicho, un puesto en el Senado.
¿Por dónde debiera pasar eleje de la campaña del Frente para la Victoria en estas elecciones?
Se debe reivindicar lo que se ha hecho, tenerlo presente. Creo que San Juan es una de las provincias más ordenadas del país. Ahora es una provincia que atrae desde lo visual.
¿Cómo es eso?
Uno va a cualquier provincia del país y ve que las diferencias con San Juan son abismales, a favor de San Juan, por supuesto. Inclusive hablando de grandes ciudades como Rosario, Santa Fe, donde se ven muchísimas villas miseria. Para mí, la mejor obra del gobernador Gioja, de este gobierno, precisamente, ha sido la erradicación de esas villas. Y eso lo nota cualquier persona que llegue a San Juan de visita. Se dan cuenta que es una provincia distinta, mas vivible que otras.
¿Qué función piensa cumplir en esta campaña?
Yo voy a acompañar al gobernador y acataré lo que el me encomiende hacer. Él es la conducción, sabe cómo encarar una elección, cómo ganarla, y yo haré lo que él decida que haga. Si tengo que acompañarlo lo haré y si me dice que lo haga solo lo haré también. No tengo problemas en ese sentido.







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