La peor de las soluciones

La peor de las soluciones
Hay un viejo axioma que dice “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Seguramente, en el conflicto por un plato más de comida que desde hace varias semanas llevaban adelante las familias más pobres de la capital, con manifestaciones frente a Casa de Gobierno a partir de esta semana, creer que con la violencia, la sin razón y la barbarie se obnubila y catapulta el problema...

Hay un viejo axioma que dice “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Seguramente, en el conflicto por un plato más de comida que desde hace varias semanas llevaban adelante las familias más pobres de la capital, con manifestaciones frente a Casa de Gobierno a partir de esta semana, creer que con la violencia, la sin razón y la barbarie se obnubila y catapulta el problema, es producto de un pobre razonamiento que encuentra razón en algunos agoreros desde algún medio de comunicación, que por viles monedas callan el verdadero punto neurálgico del problema.

En la noche de este miércoles, un puñado de familias del barrio La Esperanza, junto a niños, en algunos casos de meses de edad, fueron detenidos por uniformados de la Policía provincial y trasladados a distintas dependencia de la fuerza.

El episodio se dio cuando, tras no lograr ser atendidos por funcionarios de l gobierno, decidieron, equivocadamente, dirigirse hacia la casa de la Gobernadora a continuar con la manifestación.

El planteo de “la gentecita” era que desde Desarrollo Social, dueño de los comedores, se les asignara una ración más de comida. Los módulos alimentarios que se les proporcionaban (10 en total) no alcanzaban para cubrir las necesidades de cientos de familias que viven en el populoso barrio bajo los límites de la pobreza.

Ya el lunes habían tenido una respuesta torpe y lacónica de un funcionario de tercera línea, quien hasta hoy no se entiende por qué media en un conflicto que por su cargo no le compete, (el de Subsecretario de Asuntos Municipales). Este raro personaje salió a retrucar el petitorio chinescamente respondiéndole que él come “con 5 pesos arroz con salchichas”. La respuesta enfureció y endureció la protesta, que se prolongó por tres días con un corte en la principal arteria céntrica, la intersección de Sarmiento y República, justo frente a la gobernación.

Pero comandado por este funcionario, el gobierno equivocó el camino, respondiendo con represalia y metiendo preso a los “revoltosos” sin reparar en que se violó principios esenciales del derecho y la constitución misma, al avasallar derechos que les son propios a cada argentino.

Ahora, para ocultar el verdadero problema, acompañado por alguna nimia editorial, se escuda este funcionario, y erróneamente el gobierno en que “cortaban la calle y obstruían los derechos del resto, nada más que cinco locos”.

Es verdad que no es lo correcto, ni aceptable que una o cien personas corten el tránsito y con ello se perjudiquen al resto en sus actividades diarias, pero esa es una acción que puede ser rápidamente neutralizada, con hacerle conocer los derechos y también las soluciones, al petitorio, el estado encaramado en el gobierno, tiene y debe actuar responsablemente, no es la ley del Talión, la que nos rige. Es decir, como el gobierno se allana, a lo que decide un funcionario de tercera línea, respondiendo a la barbarie, con más barbarie.

Es más se solucionó el problema de el hambre? Porque con ese razonamiento, este muchacho si tiene piojos, se pone una gorra y los disimula. Lo peor es que el gobierno se puso una gorra.

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