Esta fue la peor semana para Amado Boudou. El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, echó a tres de los funcionarios que respondían al vicepresidente en el Palacio de Hacienda.
Uno de ellos, Miguel Cubero es, además, el esposo de la ministra de Gobierno de la Provincia, Cristina Alvarez Rodríguez. Pero al mismo tiempo, removió al subsecretario de legales y al administrativo. La preocupación del vice era, hasta ayer, si ese desplazamiento había tenido aval de alguien más arriba en la estructura. La respuesta es casi obvia: Lorenzino no movería un dedo sin el consentimiento de Cristina. La bronca de Boudou es doble, porque además lo hace Lorenzino, que fue puesto allí por él. Para terminar la semana, la jefa de Estado eligió la Bolsa de Comercio, que conduce Adelmo Gabbi, para hacer el anuncio del pago de los Boden 2012. Gabbi había sido denunciado por el vicepresidente por un supuesto intento de soborno. Cristina, de este modo, lo desacreditó. Por supuesto, Boudou no asistió al acto. Pero no es la primera vez que pasa. Un mes atrás CFK recibió a Gabbi en su despacho, y se sacó una foto con él sonriendo. El gesto no cayó bien en el entorno de Boudou. Tampoco, la decisión de Cristina de bajar a Daniel Reposo como candidato a la Procuración. Reposo era un hombre del riñón de Amado. Pese a ello, no hay ningún indicio que permita inferir que la jefa de Estado vaya a entregar la cabeza del vicepresidente, salpicado por el escándalo de Ciccone Calcográfica.
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